EFEValladolid

Ha transcurrido cerca de un milenio y Japón aún mantiene en plenitud sus constantes de respeto a los antepasados, fervor por la naturaleza y apego a la dignidad que la cultura y arte han contribuido a canalizar durante siglos, caso del teatro Noh que desde hoy protagoniza una exposición en Valladolid.

"Elogio del silencio", lema de la muestra que podrá verse hasta el 11 de diciembre, reúne un centenar de pinturas, estampas y grabados de prestigiosos artistas especializados en la representación de dramas escénicos con el teatro Noh, de estirpe culta y cortesana, como eje central.

Con raíces en la Edad Media, "es el teatro en activo más antiguo del mundo", ha explicado David Almazán durante la presentación de este muestrario cedido para la ocasión por el coleccionista José Antonio Giménez.

"No está concebido para entretener o divertir, sino para resaltar la solemnidad y los gustos personales" de castas como la de los Samurai, principales impulsores de esta modalidad vinculadas a religiones como el budismo zen y el sintoísmo, en las que están muy presentes "el culto a la naturaleza y a los antepasados", ha precisado.

La estética del Noh se basa en la simplicidad, en "expresar lo máximo con lo mínimo", ha subrayado el comisario antes de referir como característica principal la máscara que lleva el actor protagonista, tallada con un gran sentido artístico y que con ligeros y sutiles movimientos de su portador reproduce toda la gama de conductas del ser humano: celos, ira, temor y paz, ha enumerado.

Se puede apreciar en las pinturas alargadas para colgar ('kakejiku') que forman parte de esta exposición, fechadas entre los siglos XVIII y XX, firmadas por autores como Kano Doju, Matsukawa Ryuchin, Kajino Genzan, Matsuno Sofu y Yamaguchi Ryoshu, con escenas que reflejan desgracias desgarradoras o amores tormentosos protagonizadas por dioses, guerreros, mujeres, locos y demonios.

Son pinturas para colgar, en soporte enrollable, pensadas para ser reemplazadas en casas y palacios, generalmente en el cambio de las estaciones debido al gran arraigo de la naturaleza en el sintoísmo y budismo, de ahí que entre los motivos resalten floraciones, escenas de nieve y de año nuevo, ha apostillado.

La segunda parte de la exposición se corresponde con una treintena de grabados xilográficos en color de Tsukioka Kogyo (1869-1927), el gran maestro del teatro Noh, que dedicó su vida a pintar todo el repertorio de esta manifestación escénica.

Destacan por la viveza de sus colores, cada uno de ellos procedente de una plancha específica en madera, tintes metálicos y brillos.

"El Noh es una forma de vivir, una experiencia profunda del arte y cultura japoneses que aún se sigue representando", ha concluido el comisario. EFE