EFEÁvila

En algunas partes de la muralla de Ávila, Monumento Nacional desde 1884, pueden verse numerosas piezas reutilizadas, que anteriormente tuvieron otros usos, como lápidas, cistas, cupas o verracos, esas esculturas zoomorfas de la época vetona, que tienen uno de sus principales asentamiento en la provincia abulense.

Algunos 'ejemplares' de estos 'toros' o 'cerdos' de granito forman parte de la estructura del principal monumento abulense, como el que sobresale en el conocido cubo de la Mula, como queriendo otear el horizonte desde lo alto del lienzo este.

Hasta ese punto han tenido que llegar los bomberos de Ávila con una escala para recoger pequeñas muestras -la décima parte de un gramo-, con el objetivo de analizarlas y determinar si su procedencia es de canteras de la propia ciudad o de las que existían en localidades cercanas.

A las muestras obtenidas de este verraco, se han sumado otras de estas esculturas zoomorfas situadas en el lienzo este, en el Jardín de San Vicente, así como del verraco situado junto a la puerta del Palacio de los Verdugo, en pleno casco histórico de esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Se trata de una iniciativa del Ayuntamiento de Ávila, junto a la Universidad Autónoma de Madrid, cuyo arqueólogo y profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología, Gregorio Manglano, ha explicado que son esculturas que "en la mayoría de los casos carece de contexto", de ahí la importancia de este trabajo en busca de su ADN.

Según ha explicado Manglano este viernes a los periodistas, se trata de piezas que "en el 99 por ciento de los casos se desconoce su procedencia", por eso es "necesario investigar para saber de dónde han salido físicamente".

Para ello, se han tomado muestras de las esculturas, con el objetivo de "contrastarlas con unos patrones de contraste procedentes de unas canteras donde se supone que han sido elaboradas con esa piedra".

Este trabajo se completará con "otras investigaciones de tipo estilístico y de asociación a otros posibles yacimientos de procedencia y fabricación", de manera que se obtenga "una cierta aproximación a saber de dónde vienen".

El arqueólogo de la Autónoma ha hecho referencia al análisis realizado ya de verracos, cuyas conclusiones demostraron que "en ninguno de los casos" se pudo concluir su procedencia de las canteras de la capital, sino de las del entorno.

"Ahora vamos a hacer lo mismo con una serie de verracos para intentar demostrar la piedra de procedencia, es decir, la roca de la que han salido", ha apuntado Gregorio Manglano, quien ha señalado que de esta manera se podrá conocer el origen.

En este sentido, se ha preguntado "por qué teniendo canteras suficientes en Ávila", se recurrió a otras del entorno, lo que en su opinión puede demostrar que en aquel momento "había una serie de escuelas de escultura de verracos", ubicadas fundamentalmente en localidades como Cardeñosa, Martiherrero o Chamartín.

Por su parte, la arqueóloga Municipal, Rosa Ruiz, ha justificado esta iniciativa señalando que se trata de "saber en qué sitio están hechos" estos verracos que aparecen reutilizados en la muralla de Ávila, ya que a su juicio "está claro que hay algunas industrias asociadas a determinadas cosas".

El teniente de alcalde de Urbanismo, Patrimonio y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ávila, Juan Carlos Corbacho, ha asistido a esta actuación en colaboración con la Universidad Autónoma.EFE