EFEPalencia

El Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León (FIFCYL), que se celebra en Palencia hasta el 29 de mayo, abre una ventana al mundo con un formato exitoso en el que potentes imágenes y el público conviven en calles, plazas y museos, y sus ecos resuenan en Nueva York.

"Hasta en Nueva york se habla de lo que está ocurriendo en Palencia", asegura en una entrevista a EFE Anne Morin, comisaria artística del Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León (FIFCYL) que se está celebrando en Palencia desde el 20 de abril.

Una cita con la fotografía que ha encontrado su marco en calles, plazas, museos, centros culturales y salas de exposiciones y que ha convertido Palencia en un escenario de lujo en el que detenerse ante imágenes tan potentes como las inmortalizadas por Sandro Miller, Valérie Belin, Miguel Vallinas, Robert Frank, Lee Friedlander o Alvaro de Castro Cea.

"Hemos hecho una apuesta de alto nivel", asegura Anne Morín. Tanto por la calidad del contenido, con proyectos inéditos y grandes nombres de la fotografía del siglo XX y contemporánea, como por la apuesta de celebrarlo durante una pandemia con toda la incertidumbre que suponía.

Casi en el ecuador del certamen ya tienen claro que el esfuerzo ha merecido la pena porque "la respuesta del público ha sido espectacular", señala agradecida Morin, al constatar la gran afluencia de público a todas las actividades organizadas, once exposiciones, nueve conversaciones y conferencias, proyecciones y un ciclo de cine seleccionado por la realizadora Isabel Coixet.

"Es como si hubiéramos abierto una ventana al mundo tras meses de haber estado encerrados", afirma, subrayando el acierto de haber sacado a la calle este festival que tiene en esa posibilidad de "interactuar con las obras" su principal rasgo de identidad.

De hecho, este formato ha propiciado "interacciones humanas muy curiosas", afirma Morin. Como el encuentro de Mariano Villán con la fotografía de su madre tomada por el palentino Alvaro de Castro Cea en su estudio de Ampudia (Palencia) en 1949 y reproducida a tamaño gigante en la Plaza Mayor de Palencia.

O la casualidad de que la imagen de una máscara obra de Valérie Belin y reproducida en cubos de tres metros de alto se haya ubicado en el mismo lugar, la Plaza de la Inmaculada, donde se hallaron unas máscaras decorativas romanas muy similares -hoy conservadas en el Museo Arqueológico de Palencia- "como si la imagen hubiera surgido de la tierra para volver a su lugar".

Y es que, como apunta su comisaria artística, FIFCYL ofrece en Palencia una oportunidad para ver "cosas que no se han visto nunca en España" y ha propiciado encuentros online entre artistas que residen en distintas partes del mundo.

Además de rendir homenaje a los grandes fotógrafos americanos vivos como William Klein o Joel Meyerowitz, que acerca el lado mas oscuro del sueño americano en la Fundación Díaz Caneja, y hacer un guiño a Robert Frank, que acaba de fallecer.

Y entre lo que no hay que perderse, Morin aconseja la exposición de Polaroid del Centro Cultural Provincial. "Casi 90 fotografías únicas y vintage con Wharhol y sus pañuelos y un surtido de grandísimos nombres del siglo XX que han usado el polaroid. Una joya de exposición".

Sin olvidar otra que se hace en colaboración con los Lucie Awards de Nueva York y que hace un hueco a los talentos emergentes en la Fundación Díaz Caneja y que revela el interés de los fotógrafos actuales por el ser humano. "Hay una vuelta a la fotografía humanista bestial, esa es la nueva tendencia actual", afirma.

Con todo, el FIFCYL ha creado una atmósfera de pequeño teatro humano y cercano, donde cada espectador es fundamental y tiene un papel. "Cada visitante es alguien y forma parte de este impulso colectivo para poner Palencia en la cima de la visibilidad internacional: porque hasta en Nueva york se habla de lo que está ocurriendo aquí".

De momento el Festival ha traspasado fronteras y las ideas para sucesivas ediciones bullen en la cabeza de Morin, que no ha querido adelantar nada al respecto, pero sí ha asegurado que se mantendrá el mismo formato de esta primera edición y la ciudad de Palencia como sede principal, aunque "se hará más grande el círculo" alargando la luz de la fotografía a otros lugares de la provincia.EFE

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