EFELeón

Durante la Transición española no pocos optaron por olvidar los agravios del pasado para permitir la creación de un orden constitucional en paz. Una "traición a la memoria" que, a juicio del periodista y escritor Emilio Gancedo (León, 1977), debe ser vista como "un asunto de todos", porque "las heridas aún no se han cerrado".

Su primera novela, 'La brigada 22' (Pepitas de Calabaza), persigue precisamente eso: reflejar la "incapacidad" que tiene este país para pasar página. Por eso, y desde la premisa de que "la literatura permite tomar la distancia necesaria para hacerlo y mirar hacia delante", Gancedo ha alumbrado una historia "muy ibérica" de las que ayudan a "llorar y reír al mismo tiempo", según ha confesado en una entrevista concedida a Efe.

Y, además, lo hace en un momento en el que el cine español ha producido la cosecha más extensa en años sobre un conflicto pendiente, a su juicio, de cicatrización.

A 'La trinchera infinita', la nueva película de Jon Garaño sobre un hombre que se escondió en su casa por miedo a las represalias de los sublevados y que permaneció treinta años sin salir a la calle, se une 'Mientras dure la guerra', la última cinta de Alejandro Amenábar; 'Longa noite', un retrato plagado de claroscuros sobre las consecuencias más inmediatas de la contienda dirigido por Eloy Enciso; y 'Sordo', un western de Alfonso Cortés-Cavanillas que narra una operación de reconquista por parte de los maquis en 1944.

Los guerrilleros comunistas y anarquistas de la resistencia en España son precisamente el punto de partida de 'La brigada 22', una novela cocinada a fuego lento que nace de la inspiración encontrada en 'Los topos'. Este trabajo, firmado por Jesús Torbado y Manuel Leguineche, es "la biblia" de una memoria histórica que requiere de grandes dosis de "consenso".

El último parte de guerra no significó el final de la violencia. Bajo el amparo de la Ley de Responsabilidades Políticas, durante los años inmediatamente posteriores al final del enfrentamiento bélico fueron fusiladas casi 165.000 personas, recuerda el escritor.

Muchos, por puro instinto de conservación, se escondieron en cuadras y pajares a la espera de acontecimientos. "Algunos permanecieron ocultos treinta años en un agujero, incluso más allá de la muerte de Franco", precisa Gancedo.

'La brigada 22', que se desarrolla en 1980 - justo antes del intento de golpe de Estado- con Paquito Munera y Aníbal Tosantos como principales protagonistas, narra cómo, por diferentes motivos y azares, ambos se topan con un grupo de combatientes que, pese a los años transcurridos y a sus fusiles inservibles, continúa aferrado a unos ideales y a unos cuantos palmos de selva mediterránea.

Munera es un oficinista gris con una anodina existencia que vive con su madre, una recalcitrante mujer que pasa los días postrada en la cama y que, por miedo a que su hijo se signifique y acabe como su padre, le ata en corto.

"Su única ambición es publicar en la sección 'Cartas al director' del diario provincial", ha señalado Gancedo sobre un "entrañable" personaje que, a golpe de suerte, descubre la existencia insospechada de unas gentes ancladas en el pasado.

Un don nadie con el que el leonés pretende hacer entender que "la historia la hacemos todos, también los perdedores y los olvidados". De hecho, según ha subrayado, "la construcción del relato es una labor de dos: escritor y lector".

Gancedo, que ha dejado a la imaginación los rasgos físicos de sus personajes, ha reconocido su gusto por los "antihéroes" y ha afirmado que "son más humanos al mostrarnos sus miedos y complejos". "A veces me parece ver a Paquito Munera por la calle", según ha bromeado.

'La brigada 22', que comienza con sesión de tortura pero vira hacia la tragicomedia con tintes de humor 'carpetovénico', busca la "desdramatización" de unos sucesos acaecidos en un territorio rural en peligro de extinción que, de alguna manera, reflexionan sobre la denominada España vaciada.

Desde distintos niveles de lectura, las 271 páginas de Gancedo hablan de esa "paralización" en momentos de incertidumbre que se da de bruces con las "ansias de libertad". "Una novela espléndida, escrita con precisión y sensibilidad», en palabras del historiador leonés especializado en la Guerra Civil Secundino Serrano, lista para devorar. EFE