EFEValladolid

El detective Pepe Carvalho, creado por Manuel Vázquez Montalbán, y el guardia Manuel González "Plinio", que alumbró Francisco García Pavón, son algunos protagonistas de la novela policiaca española a la que ahora se suman Policarpo Pérez y Goyo Gómez, agentes privados en el nuevo libro de Germán Díez Barrio.

La polisemia que insinúa "A fuego lento" (MAR Editor), título del relato, alude tanto al modo en que suelen resolverse los casos policiacos, con mucha paciencia, como a la tradición gastronómica del Valladolid del siglo XXI que Díez Barrio también describe con morosidad como "un canto a la ciudad, a su gente, a su vida y arte", ha explicado hoy en una entrevista con la Agencia Efe.

Un robo perpetrado en el despacho del alcalde de Valladolid, ante la presión de los grupos de oposición para esclarecer el caso, obliga a las autoridades municipales a contratar a dos detectives privados de la Agencia CVD (Con la Verdad por Delante), que envía desde Madrid a dos emisarios para su resolución.

La estancia de ambos en la capital del Pisuerga se convierte en un recorrido histórico, artístico, gastronómico, urbanístico y social que Díez, nacido en Buenavista de Valdavia (Palencia) hace 62 años, ha utilizado como trasfondo de lo que ha denominado una novela "gastronómico-detectivesca".

La Casa de Cervantes, el Palacio de Pimentel donde nació Felipe II, la Plaza Mayor que albergo algún auto de fe, el Archivo de la Real Chancillería, la catedral, el Museo Nacional de Escultura, el Campo Grande y la Academia de Caballería son algunos de los escenarios de la narración, parte de ellos reproducidos en forma de ilustración (plumilla y acuarela) por Miguel Ángel Soria.

Pero también desliza el autor hábitos y costumbres sociales como la del alterne en bares, tascas, mesones y figones situados en barrios como La Rondilla, Parquesol o el entorno de la catedral y de la iglesia de Santa María de la Antigua, con nombres reales de establecimientos, de propietarios y de las tapas que habitualmente sirven y que también degustan los detectives dentro de la ficción.

"La gastronomía forma parte de la vida y es muy importante" porque delata el pulso que hace a una ciudad "más humana a través de las relaciones entre amigos y conocidos", ha justificado este escritor, licenciado en Filosofía y Letras, profesor de Lengua y Literatura, y dueño de una amplia obra especialmente dedicada a la cultura tradicional y al público infantil y juvenil.

"A fuego lento" también supone una disculpa para pasear el Valladolid del siglo XXI, ensanchado hacia el sur y el este en modernos barrios residenciales con edificios de vanguardia como el Museo de la Ciencia o el que alberga las Cortes de Castilla y León, que también menciona.

No obstante, el pasado histórico cuenta con un notorio peso específico en todo el relato, hasta el punto de convertirse en una amena guía turística de la capital vallisoletana.

Germán Díez, autor de una reciente biografía en cómic de Nelson Mandela y de otra novelada sobre Santa Teresa, se confiesa un declarado lector de novelas policiacas con predilecciones sobre Georges Simenon, Andrea Camilleri y Donna Leon, pero también de los españoles Manuel Vázquez Montalbán, Francisco García Pavón y Lorenzo Silva entre otros cultivadores de la especie.

No descarta este escritor la posibilidad de sumarse a ellos a través de Policarpo Pérez y Goyo Gómez, para hacerles protagonistas de nuevas entregas y popularizar sus nombres junto a los de otras parejas célebres como Plinio y don Lotario (Francisco García Pavón) y Bevilaqcua y Chamorro (Lorenzo Silva). EFE

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