EFEZamora

La escultora de los objetos cotidianos Ana Prada (Zamora, 1965), con más de tres décadas de trabajo artístico internacional y presencia en las principales ferias y museos de arte contemporáneo españoles, ha reconocido que su obra no le llega para vivir y "con mantener los gastos del estudio" ya es "feliz".

Esta artista visual que actualmente expone en el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León) de León tras haberlo hecho en otras etapas de su trayectoria en el Reina Sofía de Madrid, el New Museum de Nueva York o en el IVAM de Valencia, ha reivindicado la importancia de que haya un mercado de artistas vivos contemporáneos.

Ha lamentado que en España haya "poco coleccionismo de arte contemporáneo" y ha alentado a las clases medias y altas a apostar por ello para que el artista que no se especializa en trabajos muy comerciales tenga "cierto grado mínimo de gratificación económica", ya que es importante "para el bienestar mental" de los creadores.

"Yo me las veo para conseguir mantener mi estudio aunque tenga una trayectoria", ha confesado en una entrevista telefónica con la Agencia Efe, tras precisar que durante un tiempo fue "bastante infeliz" porque, aparte de horas, se dejaba dinero en su creación artística y eso genera "crisis".

Ha solicitado apoyo público con beneficios fiscales a las galerías y ha visto con buenos ojos iniciativas como el fondo para adquirir arte contemporáneo habilitado por la Junta de Castilla y León.

Ana Prada, que este jueves detallará en una charla por videoconferencia el proceso creativo de la exposición "Todo es otro", que protagoniza en el MUSAC, ha reconocido que transformar objetos cotidianos en arte resulta difícil porque no sirve cualquier transformación sino una "muy personal".

Por ello, no es capaz de confeccionar más que tres o cuatro piezas al año, ya que pese a que pueda parecer que esa transformación es "cuestión de un segundo" acarrea muchas horas de trabajo en el estudio y "mucha observación" de las posibilidades que pueden generar los objetos.

En su exposición del MUSAC, que anteriormente se ha mostrado en el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A) de Córdoba, exhibe once obras realizadas con cuchillos, rulos, osos de peluche, botes de crema, tazas de café, pelotas de golf, papel higiénico o rodillos.

La artista nacida en Zamora, licenciada en Bellas Artes en Valencia y residente en Londres desde hace tres décadas también muestra dos de sus obras actualmente en la exposición "Tensión y equilibrio" del Museo de Zamora, junto a otras de Delhy Tejero, Baltasar Lobo, José Luis Coomonte o su propia hermana, Concha Prada.

En el Museo de Zamora utiliza cordones de zapatos y chinchetas para su creación mientras que en el MUSAC de León recurre incluso a "materiales orgánicos con fecha de caducidad" como los chicles y en una obra en la galería madrileña de Helga de Alvear ha llegado a utilizar tostadas de pan quemadas como objeto artístico.

Todo ello responde al interés de Ana Prada por "la transformación del objeto", así como por "potenciar la percepción visual" y jugar con la doble lectura de ver la obra de cerca y de lejos.

Por el momento, no se ha planteado ninguna obra con mascarillas, aunque durante el confinamiento sí que creó una pieza vinculada a la covid-19 "pensada como falta de aire y de oxígeno" y la pandemia le ha despertado su interés en observar el cambio y la prevalencia actual de lo virtual frente a lo presencial. EFE