EFEValladolid

La captación de un público adolescente y juvenil, la búsqueda de un espacio entre sus preferencias de ocio, es una de las obsesiones del crítico y periodista Javier Angulo desde que en junio de 2008, en plena crisis económica, se hizo cargo de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).

"Esta es una ciudad llena de jóvenes y estudiantes a quienes tenemos que convencer de que el festival no es sólo para entendidos o cinéfilos", ha explicado Angulo (Bilbao, 1949) este miércoles en una entrevista con la Agencia Efe, en vísperas de una nueva edición que se extenderá desde el 19 al 26 de octubre.

En esta lucha se inscribe la incorporación de nuevas secciones (Miniminci y Seminci Joven) específicamente pensadas para la apertura a más públicos, lo que en su opinión ha contribuido al incremento de espectadores en las salas durante el festival desde los 43.000 de 2008 a los casi 97.000 sumados en la última edición.

"La ciudad y el gran público está respondiendo a este esfuerzo de estructura y programación con el interés a los grandes clásicos de siempre, pero también pensando en los nuevos directores talentosos", ha reflexionado.

Angulo asiste con satisfacción a los resultados de la remodelación de un festival que tomó hace once años, entonces "excesivamente ensimismado" a su juicio, y al que ha dotado de una "personalidad completa" al acercarlo más a los profesionales, por una parte, y a proyectarlo al mundo, por otra.

Y todo ello sin menoscabo de las tradicionales señas de identidad de un certamen conocido por su etiqueta de 'cine de autor', y que en el contexto de España ocupa el segundo lugar después del festival de San Sebastián con casi cinco millones menos de presupuesto que este, ha matizado.

La profesionalización de la Seminci, la modernización de su estructura, la reorientación de algunas secciones, la inclusión de otras, la adaptación a las nuevas tecnologías (sistema digital) y la mirada a nuevos públicos figuran entre los logros de su gestión durante este periodo, el tercero más longevo en la historia del certamen.

"Han sido doce años apasionantes con un apoyo total por parte del Ayuntamiento de Valladolid, el actual y los anteriores, en los que me he sentido cien por cien libre, sin ninguna sola interferencia a la hora de elegir la programación que creía conveniente", ha precisado con énfasis.

A lo largo de este tiempo, la sección Punto de Encuentro ha pasado de ser una "especie de cajón de sastre" al lugar propicio para "autores de primeras o segundas películas, con talento, que no tenían sitio en la Sección Oficial", y hemos creado un apartado de país invitado, este año Georgia, "dedicado a cinematografías emergentes", ha puesto entre otros ejemplos.

Ha mencionado en este sentido a la nueva generación de directores chinos, objeto de un ciclo durante esta edición, un país donde "poco a poco ha ido entrando la libertad" con la progresiva irrupción de las redes sociales, y su reflejo en una filmografía "que ha ido rompiendo barreras con temas más sociales que antes no se abordaban".

Una especial atención a la difusión en las redes sociales y los medios de comunicación, una mirada detenida en la industria y sus necesidades -especialmente los distribuidores- ha mencionado también entre las claves de esta evolución que ha realizado escalas en el medio ambiente y la diversidad sexual con una vocación de continuidad plasmada en jurados y premios específicos.

"No hemos parado de reinventarnos porque la Seminci es un ente cultural vivo. Aparte de que la columna vertebral es el buen cine, seguimos moviéndonos y escuchando lo que pasa alrededor para coadyuvar para que la gente esté informada y se sienta participante de la cultura", ha concluido. EFE