EFEValladolid

A pesar del peso histórico de un monarca como Alfonso VIII de Castilla, el victorioso de Las Navas de Tolosa, su esposa, la reina consorte Leonor de Plantagenet, nunca vivió a su sombra, sino que dispuso de independencia económica y administrativa para imponer su voluntad en pleno siglo XII.

Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un reciente estudio presentado este miércoles en la Universidad de Valladolid que ha liderado el profesor de historia medieval y director del centro de estudios medievales de la Universidad Gabriela Mistral de Chile, José Manuel Cerda.

Después de una "odiesa" investigadora al más puro estilo "Indiana Jones", como ha explicado el catedrático en declaraciones a los medios antes de presentar las conclusiones de su estudio, Cerda logró ponerse en contacto con un particular francés que disponía de un "documento excepcional" sobre esta reina consorte, una de las "grandes desconocidas" del Medievo, que había llegado a sus manos fruto del expolio que las tropas napoleónicas realizaron en España en la Guerra de la Independencia.

En concreto, este documento se trataba de un privilegio rodado rubricado por Leonor Plantagenet no como reina consorte de Castilla o esposa de Alfonso VIII, sino como duquesa de Aquitania, que había recibido tal dote de manos de su madre Leonor, esposa del rey de Inglaterra Enrique II.

Este documento, el segundo que se conserva de este estilo junto con el privilegio de Toledo, certifica, según el catedrático, que Leonor de Plantagenet disponía de "independencia administrativa" de su esposo, en ese momento el "poderoso" rey de Castilla Alfonso VIII.

Asimismo, en este privilegio se comprueba el carácter "bondadoso" y "comprometido" de la mandataria con las clases menos pudientes, ya que Leonor concedió este privilegio real a un plebeyo que se ganaba la vida como juglar y se trataba de una tierra que hoy es un maizal.

Esta vocación de ayuda entronca a su vez, según ha explicado el catedrático de historia del derecho de las instituciones de la Universidad de Valladolid, Félix Martínez, con otra virtud que se estaba desarrollando en Europa en el 'código deontológico' del buen monarca, que incluía "la búsqueda del bien común" de los súbditos.

Por este motivo, como así se especifica en la obra 'El estado de derecho en e mundo hispánico', presentado también este miércoles en la UVa, el estado de derecho moderno, catapultado por las revoluciones liberales acontecidas, primero en Inglaterra de forma más pacífica, y después en Estados Unidos y Francia de forma más cruenta hundiría sus raíces en la época medieval.

Fue en esta época cuando, tanto los súbditos como los mandatarios, comenzaron a "obtener conciencia" del bien común, que requería la implementación de instituciones jurídicas como la del Justicia Mayor de la Corona de Aragón, que también comenzó su funcionamiento de forma coetánea a la vida de Leonor Plantagenet, a caballo de finales del siglo XII y el XIII. EFE