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A partir de mañana, Segovia acogerá el XXXIV Festival Internacional de Títeres de Segovia (Titirimundi) en una edición "especial" marcada por la crisis sanitaria, que sustituirá las grandes aglomeraciones en la calle por espectáculos intimistas con público muy reducido, desde cuatro personas.

Un día antes del comienzo de la programación, la directora del festival, Marián Palma, ha manifestado en una entrevista con Efe sentir "mucha ilusión", precisamente porque la organización ha sido "más difícil que nunca": "Ya es motivo de celebración que vaya a realizarse", ha afirmado.

Palma ha relatado que, desde que hubo que aplazar el festival, tradicionalmente celebrado en mayo, nunca pensó en cancelarlo del todo: "Yo no concebía un año sin Titirimundi", ha señalado.

Será una edición "especial, ni mejor ni peor", según la directora, que estará marcada por las medidas de seguridad de acuerdo a la crisis sanitaria del coronavirus, entre las cuales está la eliminación de los espectáculos de calle y otros eventos festivos y la reducción de aforos de más del cincuenta por ciento.

"Va a ser una edición de puro corazón, pero con distancias", ha resumido Palma, en la que veintiún compañías llevarán a cabo 89 funciones en quince espacios repartidos por la capital, a los que asistirán un total de máximo 3.300 personas.

El año pasado actuaron 35 compañías en 315 funciones, a las que asistieron alrededor de 40.000 personas, más de la mitad de ellos (22.800) a través de los espectáculos en la calle, este año suspendidos.

Los aforos en los espacios previstos, como el patio del Palacio de Quintanar o del Torreón de Lozoya o el Teatro Juan Bravo, se han reducido tanto que habrá funciones con sólo cuatro personas, como es el caso del espectáculo intimista de Xavier Bobés "Cosas que se olvidan fácilmente".

El máximo de personas reunidas en una misma función serán las 134 que se esperan para funciones como la de Titiriteros de Binéfar, en el Jardín de los Zuloaga, un espacio que, en circunstancias normales, tendría un aforo de unas 800 personas.

La directora ha reseñado que, mientras que en otras ediciones vendían durante la primera mañana más de 4.000 entradas, este año las ventas están al 70 % de las 3.300 plazas totales.

La crisis sanitaria ha trastocado hasta el mínimo detalle de la preparación de esta edición, ha relatado la directora, desde la propia dramaturgia de los artistas, que han tenido que adoptar algunas obras en las que antes interactuaban con el público.

También y sobre todo, a nivel de logística, ya que los materiales necesarios para el equipo técnico han tenido de doblarse en muchas ocasiones para evitar que los profesionales compartan equipo.

Otras de las adaptaciones ha sido la sustitución de la habitual campaña escolar "Titiricole" por un taller para profesores que será impartido vía telemética por la mimo bosnia Inés Pasic, que instruirá a los docentes en el arte del lenguaje corporal para que estos puedan llevar un poco de la disciplina a sus centros.

El número de funciones es menor -el año pasado hubo más de 300 y este se llevarán a cabo menos de 90- entre otras cosas, explica la directora, porque ha habido que espaciarlas más en el tiempo para que se puedan llevar a cabo entre ellas una salida y entrada escalonada y las labores pertinentes de limpieza y ventilación.

Entre la programación, se ha potenciado la presencia de compañías españolas para evitar los problemas de desplazamiento a los que pudieran enfrentarse los artistas extranjeros, y entre ellos habrá, según ha explicado Palma, tradición, cultura popular y algunas novedades.

Ha destacado la directora los títeres de cachiporra o de guante con las compañías El Retablillo y Pelele; los de varilla con Pavel Smid, de hilos con Jordi Bertran y Alex & Barti y las prácticas más tradicionales de narración de cuentos populares y fábulas con Rodorín, Eugenia Manzanera y Tamanka Teatro.

También las aventuras de las compañías Mutis y La Ortiga, la audacia de La Chana, la delicadeza de María Parrato y el intimismo de Oligor y Microcopía y Títeres Etcétera.

Mañana día 22 arranca la programación en la capital, aunque el festival lleva dos semanas de gira con actuaciones puntuales en otros municipios como Ávila o León, y lo hará con cinco pases en un día, de los cuales el último será "Vida" de Javier Aranda, a las 20:30 horas, que servirá como acto inaugural. EFE

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