EFEValladolid

El actor riojano Pepe Viyuela, que este domingo subirá al escenario para despedir con "Tartufo", de Molière, el XVI festival "Olmedo Clásico", ha advertido de que el gen de ese personaje del impostor, creado por el dramaturgo francés, lo tiene "todo el mundo" pero, "hay personas que lo desarrollan más, y eso es lo que les hace realmente peligrosos".

Y al respecto ha puesto como ejemplo la figura de Donal Trump "un ser al que no le importa pisar a los demás para conseguir sus propósitos, que es un psicópata que solo se quiere a él mismo y cuya capacidad de regeneración es increíble, puesto que amenaza con volver a recuperar el poder que tuvo durante cuatro años".

"Resulta curioso ver que hay gente que piensa que es un héroe, y eso hace reflexionar sobre cuál es su arma secreta para conseguir ser un referente para unos, mientras que para otros es un ser detestable. Es un tartufismo que llevado a la máxima potencia, que se ha convertido en una patología y que, por tanto, se convierte en un problema", ha añadido en declaraciones a Efe.

"Todos, en cierto modo, tenemos un grado, dos, o tres de Tartufo, porque algunas veces nos disfrazamos para conseguir cosas en nuestra vida cotidiana, en el trabajo, en las relaciones personales, pero cuando se hiperboliza, es cuando se vuelve conflictivo", ha reflexionado.

El intérprete y humorista se pone en la piel de este protagonista "que es un trepa, una persona sin escrúpulos, capaz de aparcar o modificar sus principios o valores, si es que los tiene, para medrar, conseguir fortuna o el aprecio de la gente, pero no porque le importen, sino porque son necesarios para lograr sus metas".

Lo hace en la versión de Ernesto Caballero que, por primera vez en España, se ha construido en verso, y eso le aporta una visión "especial", con la que se despedirá este certamen olmedano, del que Viyuela ha destacado su capacidad para "fidelizar a los espectadores de teatro, y crear otros nuevos".

En su opinión, el teatro "es una ceremonia de encuentro entre los seres humanos, una forma de crear comunión y comunidad y de compartir emociones, y también es una forma de invitar a la reflexión, de remover conciencias, poniendo un espejo sobre el escenario en el que se ve a la propia sociedad hablando de sí misma"."

"En este sentido, es más sano pensar divirtiéndose y disfrutando, que estando amargado, y Molière ha demostrado ser un genio a la hora de combinar ambas cosas: ofrecer entretenimiento, con esa capacidad para ver dentro del alma humana, para sacar a flote sus rincones más oscuros, y hacerlo a través de la comedia", ha asegurado.

Curiosamente, esta obra fue prohibida durante varios años por su evidente crítica a los poderes establecidos y a la religión, ya que Tartufo es una persona devota, que actúa como director espiritual y se ampara en esos valores morales que propugna y pide para los demás, pero él no cumple, para hacerse con el poder.

Según Viyuela "cuando humor y crítica se unen, son perseguidos muchas veces, pero Molière posee la inviolabilidad del que ha demostrado aportar tanto y sería difícil prohibirle hoy en día, aunque seguramente si esta obra se hubiera escrito en la actualidad, rechinaría y provocaría más de una escocedura".

Con una larga trayectoria a sus espaldas, centrada en el plano humorístico, fundamentalmente, Pepe Viyuela ni puede ni quiere dejar de ser quien es, y es consciente de que el público le conoce y tiene unas expectativas previamente establecidas cuando acude a verle actuar, pero él trata de "disfrutar de cada personaje como si fuera el primero", lo cual es "estimulante" y le permite "mantener la misma ilusión" que cuando iniciaba su carrera profesional.

"Sé que la gente espera cosas de mí, que viene a reírse, pero no siempre está ahí el de 'Mortadelo y Filemón'. Mi objetivo es pasármelo bien para ofrecer al público un buen trabajo, forjado en la experiencia adquirida y con tranquilidad de espíritu, pensando que no tengo nada que demostrar", ha matizado.

Su sensibilidad y la necesidad de refugio o la de contar emociones vividas le ha incitado a escribir poesía "a modo de patio de recreo en el que plasmar y verter sensaciones", si bien "no se trata de una actividad primordial" y, por tanto, se intercalan "períodos de inactividad con otros más convulsos", según lo que vaya aconteciendo a su alrededor.

También es una persona que se ha significado en el plano político, lo que considera "una obligación y un compromiso con la sociedad" porque "la democracia se fortalece con la sensación de libertad a la hora mostrar cada uno su opinión, sin que eso suponga un problema", ha sostenido.

Este domingo será el encargado de echar el telón a "Olmedo Clásico", tras diez días de espectáculos y de unas jornadas en las que se ha debatido sobre la salud del teatro, tras una pandemia de la que la sociedad sigue recuperándose. EFE

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