EFEZamora

Tanques, tanquetas, ametralladoras, fusiles, oficiales y soldados del ejército rojo ruso y de la Wehrmacht (Alemania nazi) han tomado este sábado Zamora durante la recreación, 77 años después, de la batalla de Stalingrado, que está considerada la más cruenta de la historia con dos millones de muertos.

La ciudad del Duero ha revivido ese episodio de la Segunda Guerra Mundial y ha transformado su Puente de Piedra en el de Kalach sobre el río Don para traer a la memoria la primera gran derrota de la temida Wehrmacht alemana durante un episodio bélico que se prolongó entre agosto de 1942 y febrero de 1943.

La batalla de Stalingrado, no tan conocida como otros episodios de la que fue la guerra más destructiva de la historia, significó "un punto de inflexión y el principio del fin del nazismo en Europa", ha subrayado el alcalde de Zamora, Francisco Guarido (IU), al recibir a ambos ejércitos en la Plaza Mayor antes de la contienda.

A la función histórica y pedagógica de la recreación de "la guerra total", hay que sumar el deseo de "hacer justicia a la verdad de la historia" y rendir homenaje a los que lucharon para frenar el nazismo, ha detallado el regidor zamorano.

Tampoco se oculta una motivación turística en el hecho recrear la batalla de Stalingrado, por segundo año consecutivo, a 5.000 kilómetros de Volgogrado, su escenario real.

El historiador José Miguel Alberte, organizador de la recreación, ha explicado que entre los 150 figurantes ha habido entusiastas de la historia y del estudio de la Segunda Guerra Mundial tanto españoles como italianos, ,franceses, búlgaros, rusos o lituanos.

Entre ellos Ivo Simeonov, un búlgaro residente en Zamora que ha confesado su afición por la historia y por lo que fue el Ejército rojo, o el madrileño José María Torres, un habitual en este tipo de recreaciones al que no le importa hacer de nazi o de ruso porque lo interesante es "meterse en el papel y aprender mucha historia".

En esa opinión ha coincidido Mercedes Martínez que, enfundada en su uniforme soviético, ha hecho hincapié en el papel que jugaron también las mujeres en la Segunda Guerra Mundial.

No sólo en labores médicas y de enfermería, sino también en algunos casos como francotiradoras o incluso como aviadoras de la unidad de bombardeo conocida como 'Las brujas de la noche'.

La toma del puente de Kalach, en la que el ejército bolchevique sorprendió por la retaguardia al alemán desde dos frentes que hicieron la pinza a los nazis, se ha revivido con botes de humo, fuego cruzado con balas de fogueo y una moto con sidecar que transitaba por las líneas del fuego alemán.

Tampoco han faltado un tanque soviético y una tanqueta de la Wehrmacht o los campamentos militares y de asistencia a los heridos instalados en el entorno de la playa fluvial de los Pelambres, en las márgenes del río Duero.

Durante el desarrollo de la recreación, los organizadores han ofrecido a través de un sistema de megafonía detalles y curiosidades de la batalla, como la metralleta que se colocaba en la retaguardia dispuesta a disparar contra sus propios soldados para evitar que ninguno de ellos retrocediera o desertara.

Y ello pese a que en algunos casos sabían que el enfrentamiento les suponía una muerte casi segura, mientras que ocupar posiciones más retrasadas tampoco les libraba de morir por enfermedades agravadas por el invierno ruso, con un clima desapacible como el que este sábado ha hecho en Zamora, 30 años después de la caída del muro de Berlín y 77 después de la toma del Puente de Kalach. EFE