EFEValladolid

Jean Baptiste Poquelin, más conocido como Molière, del que se conmemoran los 400 años de su nacimiento, sube al escenario de "Olmedo Clásico", de la mano de la experta compañía "Teatro Atalaya" para "generar emociones y lanzar interrogantes" a los espectadores.

En opinión del director y responsable de esta versión del dramaturgo francés, Ricardo Iniesta, "el teatro tiene que generar ansias de un mundo mejor y no ser un mero divertimento, sino que ha de servir como crítica a los poderosos y a las injusticias que, en su día, también se planteó Molière", según ha trasladado a EFE.

De ahí que decidiera desarrollar una versión "peculiar", basada en el trabajo cinematográfico de Tonino Cervi, con Alberto Sordi en el papel principal de don Harpagón y que, en este caso, será interpretado por una mujer, Carmen Gallardo, "porque es la mejor intérprete que hay en Andalucía y es una maestra de la escena", ha apuntado.

En este trabajo, Iniesta consideró necesario "conferirle de una mayor contemporaneidad a la pieza de Molière, para lo cual se habla de desahucios, de los abusos de la banca y de la hipocresía burguesa".

"Al contrario que Shakespeare, Molière ha envejecido peor, y por eso era importante hacerlo más actual, centrando la trama en la avaricia de los bancos, esos grandes propietarios que expulsan a la gente de sus casas sin que den opción para hablar ni se planteen otra salida que no sea el desahucio", ha reflexionado.

Para el teatro Atalaya, que el próximo año cumplirá 40 sobre las tablas, y que se ha convertido en una compañía referente en España, esta comedia ha supuesto "un reto", puesto que ha sido la primera que abordan en su amplia trayectoria y, además, en formato musical, con una veintena de canciones, lo que añade una mayor complejidad a la obra.

Iniesta, junto al resto de personas que conforman esta veterana formación teatral, ahora puede disfrutar de "El avaro" en el más amplio sentido, ya que "se estrenó en el teatro Calderón de Valladolid sin que se pudiera hacer ningún ensayo general, a consecuencia de la pandemia".

Ha recordado que les pilló el "tsunami" de la covid durante diciembre y enero, que afectó a varios actores y actrices, a los que hubo que buscar sustitutos, pero estos también enfermaron, por lo que no se pudo realizar ensayo general con público, algo "fundamental" y, el día que se representó, "fue la primera vez en la que se actuaba sin mascarilla".

Es decir, que sus inicios no fueron los más halagüeños, ni los que uno desea cuando se embarca en un nuevo proyecto que, además, suponía un desafío y generaba incertidumbre ante la respuesta de los espectadores, acostumbrados a otras propuestas de Teatro Atalaya, pero su positiva reacción barrió todas las dudas de inmediato.

Hasta cinco generaciones de actores y actrices se dan cita en esta versión de Iniesta, en la que este grupo teatral sigue transmitiendo "una tremenda vitalidad".

"No se está prolongando una existencia, sino que seguimos manteniendo un código de coherencia y de ética, un rigor en nuestros principios, esa rebeldía para no plegarnos a las modas, la lealtad para con nuestra gente, la responsabilidad de devolver la confianza que han depositado en nosotros y, desde luego, también ha acompañado la suerte, esa que nos ha permitido encontrar maestros como Eugenio Barba o Esperanza Abad, que siguen con nosotros", ha precisado.

El 2 de octubre estrenarán, en el Teatro Molina de Segura (Murcia), en una coproducción con este, su nueva propuesta "Esperando a Godot", de Samuel Beckett, un autor sobre el que Iniesta quiere "romper una lanza, para demostrar que no es aburrido, sino que tiene un punto grotesco, descarnado, canalla y cruel y es capaz de generar imágenes a través de las palabras", ha añadido. EFE

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