EFEValladolid

Carlos Álvarez es un vallisoletano de 39 años que tras dos meses y medio en la UCI por el coronavirus ahora se recupera en una unidad rehabilitadora de los ictus que le provocó la enfermedad, que le han afectado tanto a la movilidad como a la hora de hablar e incluso de coger cosas, en un recuperar lento que todavía no ha acabado.

Es uno de los quince pacientes de la novedosa unidad de rehabilitación post COVID que funciona desde el 20 de abril en el centro hospitalario Benito Menni de Valladolid, al que por el momento acuden pacientes derivados de la sanidad pública de Castilla y León, que cuenta con 50 plazas y que está abierto a todo tipo de enfermos que necesiten recuperar su normalidad tras la enfermedad.

El 24 por ciento de los pacientes que salen de las UCIS tras el COVID tienen síntomas parecidos a un Alzheimer leve y en diez días en una cama de críticos se pierde el 50 por ciento de la musculatura, explica a Efe la directora de la Unidad, Socorro Martínez Ríos, especialista en medicina rehabilitadora, en reumatología y en medicina deportiva.

"Tras los aplausos por salir de la UCI hay secuelas a posteriori", anota la doctora, que es la responsable de rehabilitación del hospital, ya que la sedación y el tiempo enganchado al oxígeno tiene efectos cognitivos, en el habla, a la hora de volver a comer, y el tiempo que se pasa inmóvil afecta a la movilidad.

Tres de los pacientes ya han recibido el alta y otros tres la esperan en breve con rangos de edad entre 39 y 83 años, de los que a cinco el coronavirus les llevó a la UCI entre 36 y 56 días, y el resto estuvieron hospitalizados en planta.

Ese tiempo en la UCI y en el hospital conlleva en muchos casos "una recuperación más lenta que una fractura pero más rápida que un ictus" de entre mes y mes y medio en el que tras vencer al COVID hay que recuperar el lenguaje, ya que las cuerdas vocales quedan afectadas e inflamadas, y aprender de nuevo a deglutir, esto es a comer de forma correcta.

Tras el paso por la UCI aislados el lenguaje se vuelve "torpe" y requiere de logopedas, y la musculatura debe salir del inmovilismo con fisioterapeutas.

La doctora explica que incluso las personas mayores que no han podido salir de casa, sin necesidad de haber estado enfermas, pueden sentirse ahora "incapaces de andar", por ese "inmovilismo del enclaustramiento". En un mes sin moverse uno de casa se pierde un cinco por ciento de la musculatura, sólo hay que sumar.

Uno de esos pacientes que está aprendiendo a coger las cosas, a hablar a andar, en un recuperar "lento" es Carlos, que recuerda que el COVID seguramente lo cogió en una salida con sus hermanas en una comida a un restaurante en Valladolid, aunque a ellas no les dio tan grave.

Tras dos meses y medio en la UCI del Clínico de Valladolid ahora se recupera poco a poco en esta unidad, que no será la única, ya que luego le espera otro tiempo en otra unidad en un hospital en Barcelona, explica a Efe.

Y aconseja a los jóvenes que "tengan cuidado", que "no es ninguna broma, es un virus serio". "Se pasa muy mal", confiesa, aunque siente que al menos puede contarlo: "Otros no pueden", concluye.EFE