EFEValladolid

Dos ciclogénesis explosivas registradas en el norte de España en febrero y marzo de 2014 dejó al descubierto en San Vicente de la Barquera (Cantabria), después de sendos temporales, restos fósiles humanos que el antropólogo Jorge María Ribero-Meneses ha datado en unos doscientos millones de años.

Sus facciones y morfología, con una cara y bóveda craneal rectas como rasgos esenciales, delatan "un 'homo sapiens' indiscutible como antepasado directo del hombre y muy diferente de los primates, simios y homínidos", lo que en su opinión invalida la teoría de la evolución formulada por Darwin en el siglo XIX, ha explicado a Efe.

Aquellas tormentas, que afectaron a casi toda la costa cantábrica, asolaron las playas de San Vicente de la Barquera hasta barrer entre tres y cuatro metros de arena de grosor que dejaron al descubierto los restos fósiles sobre los que este escritor, filólogo y profesor universitario ha construido la teoría que ya anticipó en su estudio "Cantabria, cuna de la humanidad" (1984).

Ahora la defiende con pruebas como el cráneo hallado, con una altura de 52 centímetros, una anchura de 42 y una circunferencia de 148, es decir un individuo gigante que vivió durante los periodos Triásico y Jurásico de la Era Mesozoica, entre 200 y 260 millones de años de antigüedad.

"Fue coetáneo de los dinosaurios, un ser anfibio que habitaba entre el mar y la tierra, de un altura enorme, casi cuatro metros, de vida muy longeva, más de doscientos años, y con una talla intelectual y física incomparablemente superior a la nuestra", ha precisado Ribero-Meneses (Valladolid, 1945) en una entrevista con la Agencia Efe, antes de pronunciar una conferencia en su ciudad natal.

Estos hallazgos, en su opinión, "suponen el entierro oficial de la teoría de la evolución de Darwin", sitúan al antepasado directo del hombre hace más de doscientos años y desbordan los cálculos de los restos hallados en la Sierra de Atapuerca, fechados en algo menos de un millón de años.

La tesis de Ribero-Meneses, por tanto, contradice la cronología convencional impuesta por la teoría darwinista y señala como puntos de apoyo recientes descubrimientos en Bulgaria y en el continente africano de restos humanos con varios millones de antigüedad, "muy superiores a los de Atapuerca que no se por qué los llaman fósiles, porque envejecen a partir de los 800.000 años y para convertirse en piedra "hacen falta más de cien millones".

Este antropólogo y filólogo también se apoya en la destrucción por parte del afamado Smithsonian Institute de Antropología, fundado en 1846 y con sede en Washington, que en el año de 1900 compró y destruyó varios centenares de esqueletos de hombres gigantes, "la mayor parte completos y pertenecientes a la misma familia de los restos que poseo yo", ha precisado.

"Al aparecer esos esqueletos gigantes y darse cuenta de que hundían la teoría de Darwin, decidieron destruirlos en el que pasa por ser el mayor atentado contra el patrimonio de la humanidad cometido hasta la fecha, ya que su investigación podría haber descubierto el origen del hombre", apoyados por la consideraciones religiosas que interpretaron esos vestigios "como algo demoniaco".

De esa manera "salvaron la teoría de Darwin y, de paso, evitaron el hundimiento de las cátedras de esa gente que vive tan bien a costa de ella; no puede haber más intereses creados y necedad humana: así ha funcionado la ciencia antropológica hasta hoy", ha observado este profesor que sitúa en el mar el origen del hombre, y no de los simios ni de los homínidos.

Los restos de San Vicente de la Barquera, algunos de una tonelada de peso, se encuentran "en perfecto estado" y en su opinión rebaten el "dislate darwinista". EFE