EFEÁvila

Las calles de Ávila se han llenado este viernes de vecinos y visitantes que, con motivo de la festividad de su patrona, Santa Teresa, han asistido a la procesión con las imágenes de la mística y de la Virgen de la Caridad en el día grande de las fiestas de la capital abulense.

Es el primer acto de estas características desde la declaración de la pandemia, después de que la Junta de Castilla y León rebajase las medidas sanitarias y el Ayuntamiento de la capital abulense autorizase el desarrollo de la procesión, la primera en Castilla y León durante el último año y medio.

Las escenas han recordado los tiempos pre-pandémicos con miles de abulenses y visitantes asistiendo al paso de un cortejo en el que, junto a los fieles, han encabezado los gigantes y cabezudos que han hecho las delicias de los más pequeños.

Las imágenes de Santa Teresa y de la Virgen de la Caridad han sido recibidas a la salida de la catedral, y a su paso por las calles más céntricas, con aplausos, vivas y emoción por parte de la multitud que ha vuelto a abarrotar el centro como antes de la pandemia.

La procesión, que se ha desarrollado con un tiempo más que primaveral, ha estado precedida por la tradicional Misa Mayor en el principal templo de la capital, presidida por el obispo de Ávila, José María Gil Tamayo.

Entre los asistentes se encontraba el presidente nacional del PP, Pablo Casado, que no tenía en su agenda este acto al que ha acudido junto al senador abulense del PP y tesorero de la formación, Sebastián González.

Ambos no han participado en la procesión posterior a una misa que, en un templo lleno de fieles, ha contado con la presencia del alcalde de la ciudad, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, junto a buena parte de la corporación, además del presidente de la Diputación, Carlos García, y del delegado territorial de la Junta, José Francisco Hernández.

Todos ellos han formado parte de la comitiva que ha abandonado la catedral para acompañar a las imágenes de Santa Teresa y su maestra, que han sido recibida entre aplausos y vítores en un recorrido cuya presencia de público recordaba la de hace dos años, con la diferencia de la mascarilla y, quizá, algo más de distancia en algunas zonas.

El buen tiempo ha contribuido a dar brillantez a un día que los abulenses esperaban desde que arrancó la pandemia, según ha apuntado Gil Tamayo al inicio de la Misa Mayor, donde tras felicitar a las Teresas, ha destacado el "día grande y de fiesta" que supone este viernes para la ciudad "después de un tiempo tan doloroso".

Pero no solo las calles han estado llenas de público para contemplar el paso de la procesión, ya que también las terrazas y los bares han visto cómo abulenses y turistas volvían a llenar sus mesas y sillas como no se recordaba desde hace mucho tiempo.

La comitiva ha contado también con la participación este año de la cruz de los jóvenes y el icono de la Virgen María, símbolos de la Jornada Mundial de la Juventud, que según ha recordado el obispo de Ávila, tendrá lugar en 2023 en Lisboa. EFE