EFEAntonio García Villarejo del Valle (Ávila)

El sonido de los cencerros ha puesto en guardia a los cientos de personas que se han arremolinado este sábado, en lo alto del abulense puerto de El Pico, para contemplar la estampa de las vacadas trashumantes de raza avileña acompañadas por sus pastores.

En un entorno natural privilegiado, unas 1.500 personas se han trasladado a este punto estratégico entre la vertiente sur y norte de la Sierra de Gredos, para presenciar la llegada de las reses que, tras pasar el crudo invierno en las dehesas de Castilla-La Mancha y Extremadura, ahora retornan a los agostaderos del macizo abulense.

Además de una tradición con siglos de historia, la trashumancia combina naturaleza y cultura, ya que quienes realizan aún esta actividad ganadera a pie transitan durante algo más de dos semanas por espectaculares espacios naturales y milenarias vías pecuarias que dejan a su alrededor un patrimonio cultural que se mantiene.

Una de esas vías es la Cañada Real Leonesa Occidental, de la que forma parte la Calzada Romana del puerto El Pico, por la que han ascendido en su última etapa, cientos de reses de la raza Avileña-Negra Ibérica.

Por los aproximadamente tres kilómetros que se conservan en relativo buen estado ha ido subiendo el ganado, mientras cientos de personas presenciaban su paso a lo largo del recorrido y con las espectaculares vistas del Barranco de las Cinco Villas de fondo, en un día perfecto para disfrutar del campo y la naturaleza.

Con puntualidad suiza, han hecho su aparición en la cumbre las 350 vacas trashumantes procedentes de Mérida (Badajoz), que conducidas por los pastores, han llegado al mirador donde se han detenido para pastar, antes de continuar el camino hacia el municipio de Navarredonda de Gredos, donde permanecerán hasta noviembre o diciembre.

José Andrés Torres, el ganadero de la vacada, ha destacado la importancia de esta práctica ganadera que se mantiene fundamentalmente en la provincia de Ávila, aunque ha lamentado las dificultades de este año, como consecuencia de la sequía.

En el mismo sentido se ha expresado ante los periodistas el secretario de la asociación de la Raza Avileña-Negra Ibérica, Pedro Herráiz, quien ha asegurado que el actual es "uno de los años más duros", debido a la falta de agua.

A esta circunstancia se han sumado "unas heladas tardías y muy malas, que han machacado las siembras y los pastos", según ha apuntado Herráiz, quien cifra en 18.000 las cabezas que realizan la trashumancia, de las cuales en torno a 5.000 lo hacen andado y el resto en camiones.

Aunque estas cifras contrastan con las de 1990, cuando las reses que realizaban esta actividad eran aproximadamente 30.000, el secretario de la Asociación destaca que Ávila es "el único núcleo importante de trashumancia de vacuno".

Para mantener esta tradición, la Asociación Española de Raza Avileña-Negra Ibérica ha organizado este sábado la XVII Jornada de la Trashumancia, con la asistencia de unas 1.500 personas que han tenido la oportunidad de conocer esta práctica y de degustar en torno a 150 kilos de esta carne en forma de hamburguesas, carne guisada y lomo.EFE

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