EFEValladolid

La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a seis años de prisión a un hombre, Julio G.R., por un delito de posesión y distribución de pornografía infantil, tras hallar numerosos vídeos en ordenadores de su casa, algunos considerados por la Fiscalía de carácter "especialmente degradante".

Además de la pena de prisión, la sentencia ha impuesto al encausado inhabilitación especial para cualquier profesión y oficio que conlleve contacto regular y directo con menores o personas con discapacidad por un periodo de diez años, tiempo por el que también ha establecido la medida de libertad vigilada, además de la realización de un curso de educación sexual, han informado a Efe fuentes jurídicas.

Durante la vista oral, desarrollada el pasado 29 de junio, en la que el acusado solo respondió a las preguntas de su letrado, la fiscal modificó sus conclusiones provisionales y rebajó de siete años que pedía inicialmente a seis, al considerar la atenuante de dilaciones indebidas, circunstancia que ha apreciado la Sala.

El procesado por hechos ocurridos entre el 1 de enero y el 14 de agosto de 2016 manifestó en el juicio que los vídeos que tenía en su vivienda solamente los veía él, los almacenaba en un disco duro, no los compartía y los tenía en secreto, ya que ni su mujer lo sabía.

Aseguró que no tiene correo electrónico, que no sabe "prácticamente" ni manejar un móvil y no tiene conocimientos de informática, y expuso que sus trabajos habían sido como electricista, en una panadería y en la construcción.

Preguntado por si sentía algún placer al ver imágenes de pornografía infantil, el encausado respondió que no, que había sufrido "mucho", que le acosó su hermano cuando era menor y que no le gusta estar con los niños.

Uno de los guardias civiles que compareció en la Sala como perito y que analizó 21.000 gigas hallados en distintos soportes en la vivienda del acusado, describió el trabajo que realizó en este caso como "especialmente duro", con archivos que se encontraban con "muchísimo" desorden, excepto donde se encontraban los de carácter pedófilo, que sí estaban bien clasificados.

El perito manifestó que "nunca" había encontrado "nada así" en su carrera profesional, en referencia a diversas imágenes, entre ellas de bebés, y concretó que, en el material del procesado evaluado, hallaron tutoriales en los que figuraba que se estaban compartiendo archivos que el acusado estaba descargando.

Un psicólogo y sexólgo, que acudió al juicio como perito de la defensa, manifestó que después de unas veinte sesiones telemáticas con el procesado consideró que sufre un "trastorno de acumulación", lo que representa que tiende a acumular enseres y tiene un miedo inherente a que alguno de ellos que sea inútil pueda llegar a ser útil.

La defensa había pedido la absolución y subsidiariamente la aplicación de la eximente completa de trastorno mental. EFE