EFERoberto Jiménez Valladolid

Del albanés al bengalí, pasando por el exótico y singular friulano, hasta veinticinco novelas y relatos de Miguel Delibes han sido objeto de 132 traducciones en treinta y una lenguas originarias de cuatro continentes: Europa, Asia, África y América, una más si se considera la nativa en que escribió.

Y todo ello con la palabra de un escritor "que no sabía hablar ni entendía ningún idioma", que cuando viajaba siempre dejaba en manos de su esposa y de sus hijos las tareas de interlocución, ha explicado este sábado a Efe su hija Elisa Delibes, quien le acompañó en frecuentes viajes como a Países Bajos (1981) y Croacia (1985).

De este modo, las peripecias de Daniel el Mochuelo, el mundo de Azarías, las vacilaciones de Cipriano Salcedo, la pureza del Nini, la zozobra del Senderines, el candor de Pacífico Pérez, la sabiduría del señor Cayo y la optimista despreocupación de Lorenzo han viajado a decenas de países desde el pequeño microcosmos de Miguel Delibes.

Y lo siguen haciendo, síntoma de una obra viva y con muy buena salud, "porque cada año nos sorprenden con una nueva traducción: la última nos llegó anteayer, "Cinco horas con Mario" al macedonio, y hace un par de meses "La tierra herida" al inglés", ha desvelado Elisa, presidenta de la fundación que lleva el nombre de su padre.

Ese portentoso salto es también cualitativo si se tiene en cuenta que los libros traducidos engloban todas las décadas de su producción literaria (excepto los años cuarenta), con seis novelas traducidas a más de diez idiomas y "El camino" (1950) la que más, puesta en diecisiete hablas.

Este relato es el que mejor define el estilo, mensaje y, en definitiva, el universo narrativo de Miguel Delibes como acredita su condición de novela más traducida, acaso la de mayor número de ediciones y ejemplares tirados de toda su obra, la segunda que cruzó fronteras lingüísticas y la que más circuló por aulas escolares y universitarias, tanto españolas como extranjeras.

Ha sido traspasada al alemán ("Und sur erinnerung sommersprossen", danés ("Vejen"), francés ("Le chemin"), inglés ("The path"), italiano ("La strada"), portugués ("O caminho") y turco ("Yol"), entre catorce registros diferentes que la han situado en un mayor número de países debido a que algunos comparten una misma lengua.

La razón de esta Torre de Babel no es otra que Miguel Delibes hablaba un único idioma a través de historias perfectamente reconocibles y extrapolables a culturas y geografías tan dispares.

La primera traducción de un libro de Delibes, cinco años después de su publicación original, fue "Mi idolatrado hijo Sisí" ("Sissi mon fils adoré"/1958), por la casa parisina Gallimard dentro de su colección "Du monde entier" en la que también incluyó "El camino" ("Le chemin"/1959), "La hoja roja" ("Le feuille rouge"/1963) y "Las ratas" ("Les rats"/1964).

El inglés muy pronto se incorporó a este carrusel lingüístico, en 1961 y también con "El camino" ("The path"), año en que fue editada en Nueva York por los sellos The John Daya Company y en Londres por Hamis Hamilton, han informado a Efe fuentes de la Fundación Miguel Delibes.

Las primeras tiradas para escolares también fueron en editoriales de habla inglesa y con las aventuras de Daniel el Mochuelo como señuelo, aunque el texto figuraba en español como ocurrió en 1961 con una edición en Nueva York a cargo de la Henry Holt and Company, con introducción en inglés, material didáctico y diecinueve dibujos originales del novelista vallisoletano.

El alemán es el idioma que más atención ha prestado a Delibes, con dieciséis de los veinticinco libros traducidos, el único país al margen de España donde el novelista fue investido doctor Honoris Causa (Universidad del Sarre/1990).

Le siguen el francés, con catorce, y el inglés, once, y llaman la atención registros tan inusuales como el albanés o el bengalí, donde fue editado "El hereje" ("Heretiku") y "Las ratas" respectivamente, o el friulano, un habla de la región del Véneto que el Gobierno de Italia elevó al rango de lengua y ha catalogado "El camino".

Es notoria la abundancia de lenguas eslavas: búlgaro, eslovaco, esloveno, macedonio, polaco, ruso y serbio, así como de otros países del este como Albania, Hungría, República Checa y Rumanía.

"En un momento le tradujeron mucho al ruso, cuando la era soviética pero no creas que le hacía tanta ilusión", ha apuntado Elisa antes de recordar que su padre nunca dejó de cobrar los derechos "por pequeños que fueran", fruto de un trabajo pero también como un indicador de que las traducciones "interesaban de verdad".

De las otras lenguas oficiales de España, en euskera se pueden encontrar "Viejas historias de Castilla la Vieja" ("Kastila zaharreko kontu zaharrak" y en catalán "El príncipe destronado" ("El princep destronat"). EFE

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