EFEZamora

El centro de recuperación de fauna de Villaralbo (Zamora) ha logrado que algo más de la mitad de los animales que ingresaron en esas instalaciones en el último año se recuperaran y pudieran ser reintroducidos en el medio natural del que procedían.

Los datos los ha facilitado este miércoles la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Zamora, que ha detallado que esas instalaciones dependientes del Gobierno regional se registraron desde principios de 2018 hasta finales del pasado mes de julio cerca de trescientos ingresos de animales salvajes.

De ellos, 181 ingresos se produjeron a lo largo de 2018 y el 53 por ciento de estos ejemplares pudieron ser devueltos a su hábitat.

De todo los ingresos del último año, 135 correspondieron a aves, 44 a mamíferos y dos fueron reptiles.

La tasa de animales recuperados en el ejercicio de 2018 está en consonancia con la media de otras entidades similares.

El hecho de que casi la mitad de esos ejemplares no puedan ser reintroducidos en la naturaleza se debe a que la fauna salvaje tiende a huir de los seres humanos y únicamente permite el acercamiento cuando sus lesiones o estado fisiológico es extremadamente grave, algo que dificulta su posterior recuperación.

Entre las aves que pasaron por ese "hospital de fauna" el pasado año figuraron 21 cigüeñas, 13 vencejos y diez cernícalos.

Entre las especies en peligro de extinción figuraron tres milanos reales y también se registraron cinco aves de especies catalogadas como vulnerables: tres aguiluchos cenizos, un águila perdicera y un alimoche.

Además, desde el 1 de enero hasta el 31 de julio de 2019 se han contabilizado 121 entradas en el centro, lo que supone un incremento del 21 por ciento respecto a los siete primeros meses del año pasado.

Más del 60 por ciento de las entregas de animales al centro fueron realizadas por agentes de autoridad como agentes y celadores medioambientales, guardias civiles del Seprona y policías, que habitualmente acuden tras el aviso de particulares que encuentran animales accidentados.

El pasado año, el 32 por ciento, de la fauna atendida en este centro, llegó en los meses de julio y agosto, periodo que coincide con la emancipación de los polluelos, por lo que es habitual encontrar muchos accidentados o debilitados debido a su inexperiencia en el vuelo o por no encontrar alimento.

De hecho, tres de cada diez ingresos registrados en 2018 se correspondieron a polluelos que recientemente habían abandonado el nido materno.

Además, una cuarta parte de animales atendidos presentaban traumatismos por golpes contra cables, vallas u otros elementos del medio. EFE

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