EFEValladolid

La mascarilla que borra el rostro de las personas en este tiempo de pandemia simboliza la existencia de una "comunidad rota", ha reflexionado este viernes el escritor Gustavo Martín Garzo antes de preguntarse por el día después del coronavirus: "nos vamos a olvidar rápidamente de lo vivido?".

Él mismo se ha contestado con el pesimismo de una respuesta afirmativa: "probablemente ocurrirá eso... es muy terrible", ha subrayado delante de los periodistas horas antes de pronunciar el pregón inaugural de la 53ª Feria del Libro de Valladolid (FLV) con una meditación sobre la fragilidad de la condición humana.

"¿Qué va a ocurrir cuando todo esto pase? ¿Vamos a querer seguir viviendo como antes de esta experiencia tan dolorosa?", ha insistido sobre la necesidad de un cambio basado en "el bien común" y en la conveniencia de preguntarse "por lo público" para que el dinero de los impuestos se invierta en "sanidad, educación e investigación".

Más cuestiones retóricas se ha formulado Martín Garzo (Valladolid, 1948), que acaba de publica el ensayo "Elogio de la fragilidad" (Galaxia), cuando se ha referido a los ancianos como la franja de población más castigada por el coronavirus en forma de muertes acaecidas en las residencias "donde les llevamos como trastos viejos".

"¿Hemos sido tan torpes como para no evitarlo?", ha insistido en en sus requisitorias este escritor galardonado, entre otros, con los premios Nacional de Narrativa y de Literatura Infantil y Juvenil, así como con el Nadal.

La mascarilla, emblema de la pandemia, "es metáfora de la oscuridad del tiempo que estamos viviendo", significa "la pérdida del rostro, la de uno de los signos que nos identifica como humanos" y que, dentro del plano de la creación, remite a la literatura y el cine fantásticos con mitos como Drácula, el Hombre Invisible o el Fantasma de la Ópera, ha puesto entre otros ejemplos.

Las calles llenas de gente que han perdido el rostro, a causa de la mascarilla, "nos habla de una comunidad rota", ha insistido sobre la conveniencia de modificar los planteamientos vitales para el día después, ajenos a la economía y al dinero como la medida de cualquier actitud.

Martín Garzo, cerca de cuarenta años de compromiso literario, se ha remitido al arte como instrumento en manos de inconformistas, "al que hay que pedirle que nos obligue a hacernos preguntas", además de beneficiarnos de su carga de consuelo y acompañamiento, ha subrayado.

Además del coronavirus, el pregón de la 53ª FLV contendrá un recuerdo a Miguel Delibes (1920-2010) en el año del centenario de su nacimiento, y desgranará el itinerario que como lector ha recorrido desde que se topara con la Biblia como "el primer libro de su vida", cautivado por sus historias "tan potentes, oscuras y terribles que te enfrentan al misterio de la vida".

"Mi vida sin la lectura habría sido mucho menos interesante. me ha enseñado a ver el mundo y hacerme preguntas sobre las cosas" a través de escritores como Franz Kafka, que ha situado en la cúspide de sus preferencias por delante de Carson McCullers, Isak Dinesen y Emily Dickinson, entre otros.

Los libros, ha concluido, "son la vía más directa para comprender ese territorio tan oscuro como es el corazón humano". EFE