EFEValladolid

De madera de boj tallaban sus chiflos los afiladores que hace no tanto bajaban desde Galicia hasta tierras de Castilla para bruñir y amolar las artes cisorias, un sonido que este viernes se ha dejado oír de nuevo en las calles de Valladolid, en este caso gracias a un peluquero, antes llamado barbero, más atrás rapabarbas y ahora estilista en jerga contemporánea.

Se llama Roberto Caramazana y se gana la vida desde hace veinte años como peluquero-estilista, pero cuando se transforma en artista de calle adopta el sobrenombre de LokoLooK "para intervenir por sorpresa a nivel social", ha explicado a Efe después de colorear la bandera de Ucrania en la cabeza de una joven.

Con su sillón de barbero anclado en un pequeño remolque de isocarro, LokoLook se ha paseado por la Plaza Mayor y calles adyacentes con el reclamo de los afiladores y un instrumental circunscrito a botes de espray de colores que ha empleado con desenvoltura escénica al ritmo de una estridente música.

El cliente, de forma sorpresiva antes de transformarse en cómplice, se convierte en parte del espectáculo para lograr el principal objetivo de este 'Fígaro' ambulante, de generoso tupé y patillas de bandolero serrano: la ruptura de barreras entre el creador y su destinatario.

"Llevo luchando muchos años para romper las barreras artísticas, evitar el escenario e ir todos a una como cuando de pequeño mi abuela me sacaba al balcón cuando venían los gitanos con la cabra y la calle se convertía en una fiesta", ha añadido durante una pausa de su intervención en esta segunda jornada del 23º Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) de Valladolid.

Como un "atrapasueños" se ha definido Roberto LokoLook, cuya puesta en escena no difiere en demasía de su cotidiano quehacer como peluquero en un local situado junto al Colegio de San Gregorio, sede del Museo Nacional de Escultura y en cuyo patio porticado ha actuado esta jornada Ángel Durán con "The beaut of it", donde la danza contemporánea se convierte en lenguaje escénico.

Más complicado, con el escenario en las alturas y en poses inverosímiles, se han presentado en el TAC cinco bailarines acróbatas en un ejercicio de danza vertical por las paredes de una antigua harinera del siglo XIX situada junto al río Pisuerga y, desde hace más de una década, remodelada como Museo de la Ciencia.

Acrobacias, danza y mimo comprende "Lignes de Vie", un Parkour en versión artística que explora la arquitectura del edificio para tratar de hacer realidad una especie de sueños de altura, según ha explicado Valy Martínez, mánager del grupo Lézards Bleu, acerca de esta coreografía que lleva la firma de Antoine Le Menestrel.

"Llevamos desde el lunes en Valladolid preparando este espectáculo en Valladolid que tiene muchos riesgos y es muy impresionante", ha añadido un Martínez ansioso por conocer el resultado de esta experiencia y de "conocer al público español para tener más espectáculos por el país".

En clave nacional, el TAC ha presentado este jueves a la artista navarra Estefanía de Paz con su montaje titulado "La reina del Arga", un homenaje a la funambulista pamplonica Remigia Echarren (1853-1921), con motivo del centenario de la muerte de quien se hizo llamar Mademoiselle Agustini, y cuya increíble vida se relata a través de un espectáculo de casi una hora.

El TAC, también concebido como mercado de artes escénicas, ha recibido este jueves la visita de Asad Lalljee, director artístico de la Royal Opera House de Bombay para conocer el modelo de gestión del certamen vallisoletano y pronunciar una conferencia en la Facultad de Comercio, en el marco del 75º aniversario de ese país. EFE