EFEPalencia

La empresa biotecnológica Rooteco, situada en Palencia, ha desarrollado fertilizantes ecológicos de uso agrícola y forestal basados en microorganismos, hongos micorrícicos propios y únicos, que fortalecen la raíz de la planta y mejoran su nutrición para producir alimentos saludables sin perjudicar el medio ambiente.

Colaboración público privada, mucha tecnología asociada y más de seis años de investigación aplicada, con la participación de la Cátedra de Micología y del Parque Científico de la Universidad de Valladolid, el apoyo del Instituto de Competitividad Empresarial de la Junta de Castilla y León (ICE) y la financiación del programa T-cue de la Universidad de Valladolid, han hecho posible este cometido.

"Nuestro objetivo es mejorar la nutrición de las plantas y producir alimentos saludables sin perjudicar al medio ambiente", explica a EFE Jorge Iglesias González, director general de Rooteco Agriculture, una spin-off de la biotecnológica IDForest, centrada en diseñar, producir y comercializar fertilizantes de origen biológico.

Para conseguirlo han desarrollado productos totalmente ecológicos, que tienen residuo 0 y no causan ningún efecto perjudicial a los ecosistemas naturales, "lo que permite producir alimentos saludables reduciendo el uso de productos químicos, mejorando el medio ambiente agrícola y contribuyendo a combatir el cambio climático", añade.

La base principal está en el laboratorio, donde se identifican los microorganismos beneficiosos aplicando el conocimiento del equipo científico de IDForest, con más de 25 años de experiencia en el ámbito de los microorganismos del suelo y sus funciones en las plantas, y su capacidad de innovación.

"Y una vez identificados, se multiplican para que el agricultor pueda usarlos como abonado en sus tierras", precisa Iglesias.

De hecho, como señala, "lo más importante es que hay muy pocas empresas en el mundo que tengan Hongos Micorrícios propios y únicos, que además han sido aislados en suelos de Castilla y León".

Hasta el momento han desarrollado tres biofertilizantes: hongos micorrícicos que permiten a la planta absorber agua y nutrientes de forma más eficiente; bacterias facilitadoras, que potencian y optimizan la solubilización de minerales y los ponen a disposición de la planta; y agentes de control biológico (Trichodermas), un fungicida ecológico que controla los hongos de suelo que atacan las raíces y el cuello de las plantas.

En este caso han comprobado que el Tricodermas, además de una función preventiva, actúa como bioestimulante de la planta, pues promueve un desarrollo radicular más intenso y las plantas asimilan mejor ciertos nutrientes (fósforo, microelementos) presentes en el suelo.

"Todos ellos están encaminados a hacer de la planta agrícola un organismo ultra eficiente en la absorción de nutrientes, muy resiliente y capaz de adaptarse a intensos cambios y dificultades, y superar cualquier afección de patógenos", asegura Iglesias.

Además, como explica, una de sus singularidades es la capacidad para fabricar biofertilizantes a la carta, optimizados para distintos tipos de suelo y de cultivo, biofertilizantes locales que son singulares para las condiciones de cada tipo de suelo.

"Por ejemplo hongos y bacterias beneficiosos únicos de un viñedo que no quiere modificar su Terroir", apunta.

Sin olvidar que además del beneficio inmediato en el primer año, el uso de estos fertilizantes ecológicos favorece una mejora continua del suelo y viene a compensar la reducción de nitrógeno y otros productos químicos, manteniendo las producciones en los niveles actuales.

Apenas tienen dos años de vida pero su objetivo es "ser una empresa referente en biotecnología al servicio de la agricultura intensiva y extensiva, la horticultura, los invernaderos y la jardinería y posicionarnos en un mercado en gran crecimiento, la producción agroalimentaria saludable y sostenible", señala su director general.EFE

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