EFEValladolid

La Iglesia Católica, al igual que hizo durante los años de la última crisis económica, ha movilizado sus infraestructuras, servicios y personal tanto religioso como voluntario para ayudar a las personas más vulnerables dentro de la actual crisis social y humanitaria por la pandemia del COVID-19.

Las onces diócesis de Castilla y León, principalmente a través de las delegaciones de Cáritas, también han puesto sus recursos a disposición de las administraciones e instituciones para alojar, en caso de necesidad, a los agentes desplazados en servicio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y también del Ejército.

El alojamiento de los transeúntes, indigentes y personas sin hogar ha centrado la prioridad de Cáritas debido al cierre, por razones sanitarias, de los albergues y comedores sociales que ordinariamente gestionan y mantienen las entidades locales.

Desde el pasado 13 marzo, al comienzo del Estado de Alarma decretado por el Gobierno de España, la Diócesis de Ávila puso a disposición del Ayuntamiento de la capital todas las camas de varios centros, en torno a seiscientas dentro de la Casa de Ejercicios, la residencia de los Padres Dominicos, el Centro de la Mística y el Colegio Diocesano, entre otros.

En Burgos, el albergue de transeúntes de Cáritas ha sido trasladado a unas dependencias sin uso del seminario diocesano para acoger al menos a cuarenta personas de las cincuenta y cinco que puede atender.

El vicario, Fernando García, ha explicado a Efe que se trata de una decisión adoptada junto al Ayuntamiento de Burgos, que financia el albergue, ante la imposibilidad de mantener aislados a todos los inquilinos en sus instalaciones habituales.

A disposición del Ayuntamiento de Palencia, en otra iniciativa similar, la diócesis ha abierto el seminario diocesano con treinta habitaciones individuales y, si hiciera falta, otros edificios ya preparados para lo que decidan las autoridades sanitarias.

Lo mismo ha sucedido en el seminario de Valladolid, donde ya están ubicados una veintena de transeúntes y personas sin hogar, en su mayoría con patologías adictivas, a quienes se les presta atención sanitaria, higiénica y comida tres veces al día.

Cáritas busca en Valladolid a personas sin casa para su traslado al seminario, donde una segunda planta permanece a la espera de su utilización por si fuera necesario.

Tanto el arzobispo como el obispo, Ricardo Blázquez y Luis Argüello, han ofrecido a la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León cincuenta camas en el Centro Diocesano de Espiritualidad, y al Ayuntamiento un número de literas en un albergue religioso para familias desahuciadas entre otros destinatarios.

Cáritas y el Ayuntamiento de Salamanca han habilitado un espacio municipal para personas sin hogar, además del centro de día Espacio Abierto con tres turnos de comida, mientras que las religiosas de los Sagrados Corazones han ofrecido un lugar para alojar a familias necesitadas.

En Zamora, una de las iniciativas promovidas desde la Iglesia para contribuir a paliar los efectos sociales de esta pandemia ha partido de la parroquia de San Lorenzo de la capital, que ha movilizado a una treintena de voluntarios para que confeccionen mascarillas.

Este elemento protector ha sido puesto a disposición de quien lo necesite a través de Protección Civil, y antes de su entrega las mascarillas son hervidas y tratadas con las medidas de prevención necesarias para que cumplan su función.

Cáritas cuenta además con un centro para personas sin hogar durante el confinamiento, tiene todas sus plazas ocupadas y sirve comida y cena a personas sin hogar reubicadas por el Ayuntamiento de Zamora en el albergue de peregrinos.

La Diócesis de Segovia ha puesto a disposición de la Subdelegación del Gobierno la Casa de Espiritualidad San Frutos, donde han acogido a una persona sin hogar, y varias comunidades de religiosas colaboran en la elaboración de mascarillas, en el caso de las Monjas Dominicas, y pantallas protectores, en el de las Carmelitas Samaritanas.

Cáritas Segovia continúa su actividad, aunque con algunas restricciones de seguridad; sus dos pisos de refugiados continúan abiertos y desde el economato, aunque cerrado, se reparten pedidos a domicilio, en coordinación con los servicios sociales.

Por último, la Diócesis de León ya ha mantenido contactos con la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León (Sacyl), de la que es responsable Manuel Mitadiel, para ofrecer veintidós habitaciones en el Seminario Mayor San Froilán, junto a la catedral.

De igual modo, y si fuese necesario ante la pandemia del coronavirus, la Diócesis ha ofrecido las instalaciones del antiguo Seminario Menor, con pabellones en desuso que se podrían habilitar y espacios deportivos.

Un grupo de estudiantes de Religión de la Facultad de Educación de la Universidad de León (ULe), en colaboración con el programa Soledad Cero de la Agrupación Parroquial San José de León, realizarán llamadas a las personas que están viviendo esta cuarentena solas en sus hogares.

Por otra parte, la institución diocesana ha habilitado una campaña nacional para captar fondos con el fin de seguir acompañando a las personas vulnerables.

La semana pasada llegó una propuesta de una profesora de León para la puesta en marcha de una acción denominada 'Dona tu sueldo' dirigida a todas las personas que van a recibir su nómina íntegramente a fin de mes.

No se trataría de donar el sueldo entero sino la parte que cada uno considere oportuna, explicó esta mujer pensando en todos aquellos que se han visto obligados a cerrar su negocios o se han visto afectados por despidos.

En Soria, esta organización de la Iglesia tiene todos sus recursos al completo. EFE