EFEValladolid

Jessica Montero y Patricia Sánchez se han dado el sí quiero. Y lo han hecho en la concentración motera "Pingüinos", la misma en la que se conocieron en 2018 y en la que, en el año 2020 se comprometieron, con las hogueras y las tiendas de campaña como escenario de su amor.

Jessica, peluquera asturiana, tuvo que remover Roma con Santiago para conseguir que un notario se desplazara este viernes, 14 de enero, hasta la zona de acampada de "Pingüinos". Tras 15 infructuosas llamadas, en las que se le negó esa opción, finalmente, Rafael Díaz, aceptó acudir hasta allí y dar fe de esa boda.

La historia de amor lo merecía, y era importante que la unión oficial se celebrara entre los árboles de la Antigua Hípica Militar de Valladolid y que la firma de la pareja, ya convertida en matrimonio, se efectuara sobre sus motos -una Honda CBR 600 RR y una GSX R 750-, con su familia de sangre, y la "pingüinera", como testigos.

Lo que iba a ser una ceremonia íntima, en "petit comité", se transformó en todo un acontecimiento en la reunión motera, por lo que el nerviosismo aumentó entre las protagonistas, de forma exponencial a su grado de felicidad. Sus sonrisas fueron contagiosas. La emoción embargaba a todos los presentes.

Se trataba de algo bonito y emocionante en una época de tristeza, frustración y pérdida, en este caso, no solo por la pandemia, que tantas vidas ha roto, sino por la ausencia de alguien fundamental en el destino de Jessica y Patricia, Juan Antonio Kuatrochi "Capi", amigo de esta última y el "culpable" de que se conocieran.

Este aficionado a las motos, que perdió la vida en un accidente de tráfico en julio de 2020 era el "hermano mayor" de Patricia y se encargó, en 2018, de presentar al ya matrimonio, si bien en ese momento, no saltó la chispa entre la pareja. Tuvo que pasar un año para que ambas hallaran esa conexión que había intuido "Capi".

La desgracia ha hecho que no pudiera ser testigo en la unión de Jessica y de Patricia, una celadora-conductora de Jaén pero residente en Granada, cuyo amor "arrastró" a la asturiana hasta tierras andaluzas, en la que también logró encontrar un trabajo estable con el que se bendijo su decisión de empezar una nueva vida.

El relevo de "Capi" -cuya familia entregó su moto a Patricia, sobre la que ha rubricado el contrato matrimonial- lo tomaron el tío de Patricia, Jorge Sánchez, y el hermano de Jessica, Roberto, que corroboraron ante el notario el amor de la pareja, mientras "Mahou", el perro de uno de sus amigos "pingüineros", se encargaba de portar los anillos que sellaron su compromiso vital.

Por supuesto, hubo beso final, y un ensordecedor rugido de motores, con los que los amigos y familiares reconocían y aprobaban el culmen de una maravillosa historia de amor fraguada en "Pingüinos", y que ha sido redondeada con la llegada de su hijo de dos años, Iker, al que verán a su regreso de la concentración, ya convertidas en matrimonio.

La noche de bodas la pasarán en la misma zona de acampada con sus amigos "los trastornados", asiduos de la concentración motera, y sus familiares, "en el hotel de millones de estrellas", para, mañana, participar en el desfile de antorchas en el que volverán a rendir homenaje a su amigo "Capi" y, ya el domingo, emprender la vuelta a casa, tras una cita absolutamente inolvidable en Valladolid. EFE