EFEValladolid

Antes que la literatura, faceta en la que desde hace años es un escritor laureado y consagrado, el cine palpita en los adentros de Gustavo Martín Garzo como una "vocación frustrada" que no ha abandonado desde su infancia y tanteado también como director, ahora con el segundo cortometraje de su trayectoria.

"El secreto", que estrenará en la 66ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (del 23 al 30 de octubre), es la adaptación de uno de los cuentos que Juan Eduardo Zúñiga (1919-2020) incluyó en el volumen "Misterios de las noches y los días" (1992), reeditado con ocasión del fallecimiento del novelista, crítico y traductor madrileño.

"El cine ha sido una inspiración absoluta en mis libros, siempre basados fundamentalmente en imágenes, tanto que sin él no habrían sido lo mismo", ha explicado Martín Garzo (Valladolid, 1948) en una entrevista con la Agencia Efe sobre un estreno que se suma a la publicación este año de "El árbol de los sueños", su última novela.

Las orillas del río Pisuerga, el atrio de Santiago y la antigua judería de Valladolid son algunas de las localizaciones de "El secreto", la adaptación de un relato que remite a una dimensión de fantasía y surrealismo que también cultivó Zúñiga y en vida no llegó a ser tan conocida.

Esa vertiente no pasó desapercibida a Martín Garzo, realizador y guionista de este filme de trece minutos que rodó "en tres días, casi sin medios y con la colaboración de un grupo de gente que se prestó a ello", ha explicado.

El resultado le ha dejado más satisfecho, al menos desde el punto de vista técnico, que "Un dedo en los labios" (2015), su primer trabajo como director, que también estrenó en el festival de cine de Valladolid (Seminci).

La cinematografía, ha insistido, "tiene que ver con mi otra vocación de escritor, la de narrar, que es lo que hacía cuando contaba a los amigos las películas que había visto el fin de semana en una época en la que se iba mucho al cine, a esos programas dobles, de sesión continua, porque era el entretenimiento más barato".

"¡Cuéntamela!... Te preguntaban, te pedían y a mí me gustaba. Esa fue mi primera actividad cono narrador inconsciente. Luego supe ver la trascendencia, la expectación que causaba. Ahí bien se pudo gestar mi afición al mundo de la narración", ha añadido acerca de un rasgo que también acusa la protagonista de su última novela.

Al volver la vista atrás, antes que niño lector Martín Garzo se ve como un espectador de cine y ahora como un escritor que arrastra "la vocación frustrada de cineasta", que de vez en cuando se sacude con incursiones como "El secreto", donde ha contado con Víctor Hugo Martín como director de fotografía, y la música original de Fernando Arroyo.

Como espectador, ya durante la adolescencia y madurez, fue seducido por el universo de Visconti, el neorrealismo italiano y las producciones de Holywood, por directores como Fellini, Rosellini, John Ford y John Huston, "verdaderas cumbres, glorias" del séptimo arte.

"Vuelves a ver sus películas y te vuelves a conmover, a lo mejor de otra forma porque la primera vez no tenías esa conciencia de haber visto a grandes directores", ha reflexionado.

Por encima de todo y de todos, ha situado en la cúspide de sus predilecciones a Ingmar Bergman (1918-2007), el director que entró en España a través del festival de Valladolid ("El séptimo sello") y cuya obra le causó "un flechazo extraordinario" porque "nadie como él ha penetrado con su cine en la conciencia y el corazón humanos".

"Sigo viendo muchísimo cine, pero me interesa el que me remueve, no el del espectáculo y la narración elemental. He sido tan feliz que mi gratitud hacia todos los grandes directores no tiene fin", ha concluido Martín Garzo, cuya obra literaria ha recibido, entre otros galardones, el Premio Nacional de Narrativa (1994), el Premio Nadal (1999), el Premio nacional de Literatura Infantil y Juvenil (2004) y el Castilla y León de las Letras ((2007). EFE

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