EFEBurgos

La villa de Oña se vuelca estos días en la XXXII edición de "El cronicón", una representación de la historia del pueblo en la Edad Media, en los siglos X y XI, en momentos muy convulsos relacionados con el nacimiento de Castilla.

Ciento treinta vecinos de la localidad se convierten en actores y están ya en plenos ensayos para las representaciones que tendrán lugar del 14 al 18 de agosto en la iglesia abacial de Oña, panteón real y condal donde reposan los restos de parte de los personajes de la trama, entre ellos el Rey Sancho III de Pamplona y Sancho II de Castilla.

La presidenta de la Asociación "El Cronicón de Oña", Berta Tricio, destaca la implicación, mantenida en el tiempo, de los vecinos en estas representaciones.

En un pueblo de unos mil habitantes hay 130 actores de ocasión, pero también varias decenas de personas más que se encargan de la limpieza tras cada representación, del vestuario y de otras tareas complementarias.

La implicación es tal que el actor que representa al Conde Sancho García, empeñado en crear un territorio estable en Castilla en torno a la época de la fundación del entonces Monasterio de San Salvador, en 1011, es Víctor Ibáñez, que participó en las primeras representación de "El Cronicón" cuando tenía seis años.

"Muchos vecinos del pueblo se convierten en actores para esta cita desde hace décadas y, por eso, no es raro que quienes hoy figuran como soldados actuaran en su día como monaguillos", explica Tricio.

Ocurre algo parecido con el público porque, aunque cada año acuden muchas personas por primera vez, hay quienes tienen marcadas estas fechas en el calendario y llevan años asistiendo a las representaciones.

Como incentivo y para que las representaciones no se conviertan en una mera repetición, cada año se añaden nuevos elementos, desde hace dos ediciones bajo la dirección compartida de Perfecto Uriel y Efrosina Tricio.

En esta ocasión, "El Cronicón de Oña", declarado Fiesta de Interés Turístico Regional y con varios reconocimientos más en su haber, incorpora una nueva escena de calle, previa a la representación y abierta a todo el público que está en la zona de las escaleras de acceso a la Iglesia de San Salvador.

Se trata de una escena "más ambiciosa que en ediciones anteriores, más compleja, larga y con más actores" que representa la muerte en 1028 del último conde de Castilla, García Sánchez, el día que iba a casarse con la infanta Sancha de León, ha explicado Tricio.

Para esta ocasión, también se han restaurado los tocados femeninos, se han mejorado varios trajes y se ha estrenado una web para facilitar la adquisición de localidades con antelación, que se han puesto a la venta desde el día 2 de agosto con el objetivo de volver a colgar el cartel de 'No hay entradas', habitual para la mayoría de los días de representación de las anteriores ediciones. EFE