EFEValladolid

El Servicio de Estudios Económicos (ECOVAEstudios) del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora, que ha presentado este jueves el Observatorio Agroalimentario 2021, ha alertado de que en este contexto "existe un problema para vertebrar el territorio y fijar población, unido a la falta de relevo poblacional", ya que por cada joven agricultor menor de 40 años, en Castilla y León hay cinco mayores de 65.

Según el director de ECOVAEstudios, Juan Carlos De Margarida, la situación real del sector en la región refleja que "tiene poco peso en la economía de Castilla y León, pese a la enorme extensión que ocupa", ha afirmado en rueda de prensa.

Además, ha añadido, que "es un sector muy familiar, lo que reduce el tamaño de las explotaciones, así como su poder negociador" y, en este sentido, De Margarida ha recalcado que "existe un problema para vertebrar el territorio y fijar población".

Por todo ello, el Observatorio ha puesto de manifiesto "la necesidad de unas relaciones estables entre el sector productor, el industrial transformador y toda la cadena de valor de la industria agroalimentaria".

"Hay que conseguir un aumento del poder negociador en la cadena alimentaria, así como una mayor dimensión y concentración empresarial dada la excesiva existencia de microempresas", ha subrayado De Margarida

De Margarida también ha mencionado posibles líneas de acción que se deben poner en marcha desde las instituciones, y a aseverado que "se necesita un plan de contingencia de la Unión Europea que asegure la producción y la viabilidad económica de los agricultores y ganaderos".

"Es urgente que desde Europa se habiliten alternativas de nuevos mercados para la entrada de cereales de otros países, lo que tendrá unos costes añadidos, pero garantizaría el suministro para nuestros productores, así como para el sector industrial y las familias", ha subrayado.

Por ello, el mensaje que se lanza desde ECOVA es que "Europa debe actuar para asegurar la producción y eliminar el desabastecimiento alimentario, que unido a una desproporcionada carestía de vida, a causa de una inflación desbocada, hacen que sean la "antesala" para que se produzca una bomba de relojería que provoque una inestabilidad social y económica".

A su juicio, la pandemia de la covid-19 y la guerra en Ucrania ponen al descubierto los riesgos del abandono de productos básicos, como son los alimentos, confiando su producción a países capaces de suministrarlos a bajo precio.

"El impacto de la guerra sobre materias primas, la rotura de las cadenas de suministros continuadas, el desabastecimiento, los cambios sin retorno en hábitos de los consumidores que se fijan en precios, la contracción de la demanda, la disminución de la confianza del consumidor o el incremento desordenado de la inflación, pudiendo llegar a originar una estanflación", ha dicho.

Para De Margarida, con el fin de conseguir que los impactos sean mínimos, "el sentido común debe ser la base de la gestión, tanto pública como privada", ha concluido. EFE