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España se adelanta en el cumplimiento de los compromisos europeos para llegar a la neutralidad de emisiones en 2050 con el cierre este martes de siete centrales térmicas, un "paso fundamental para acelerar la transición energética", ha explicado a EFE la abogada ambientalista Carlota Ruiz-Bautista.

Ruiz-Bautista, abogada del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA), ha señalado que llevan trabajando desde 2014 para que "el cierre de las centrales de carbón en España se produzca no más tarde de 2025".

El año 2025 es la "fecha límite" para que el cierre de las centrales de carbón en España pueda "alinearse con los Acuerdos de París", que señala la necesidad de reducir las emisiones -causantes del calentamiento global- con el objetivo de limitar a 1,5 grados la subida de la temperatura del planeta hasta final de siglo.

En Europa ese alineamiento con el Acuerdo de París debe producirse en 2030, aunque, no obstante, en España el cierre de siete centrales incrementa la reducción de emisiones y de otros contaminantes como dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2) o partículas "causantes de muchas enfermedades".

Las centrales dejarán de funcionar al finalizar el periodo de vigencia del Plan Nacional Transitorio (PNT), que les autorizó a funcionar desde el 1 de enero de 2016 hasta el 30 de junio de 2020 "sin cumplir con los límites de emisión de la normativa europea".

Este mecanismo de excepción recogido en la Directiva de Emisiones Industriales de la Unión Europea obliga a cerrar Compostilla II (en León) y Andorra (en Teruel), ambas propiedad de Endesa.Asimismo, Velilla (Palencia), de Iberdrola; Narcea (Asturias), La Robla (León) y Meirama (A Coruña), de Naturgy, y Puente Nuevo (Córdoba) de Viesgo, según datos de IIDMA.

Según Ruiz -Bautista, Iberdrola también solicitó el cierre de la central de Lada (Asturias), y dejará de estar operativa el 30 de junio. Sin embargo, "al ser la única en haber realizado las inversiones necesarias para reducir las emisiones, podrá seguir disponible".

Pero el cierre de las instalaciones está a la espera de la autorización del Gobierno que se ha retrasado ante la paralización de las gestiones administrativas por la crisis sanitaria.

"Las centrales van a dejar de funcionar sin la autorización de cierre formal" del Gobierno, por lo que Ruiz-Bautista insta a las autoridades "agilizar ese trámite".

En Europa, Polonia y Alemania, dos países con la producción más fuerte de carbón, tanto en términos de minas como de centrales", han anunciado el cierre en 2040 y 2038, respectivamente.

Fechas que para la experta del IIDMA son "totalmente insuficientes", ya que los cierres deben plantearse "cuanto antes" con garantías de una "transición justa para todos los afectados".

Los cierres garantizarán asimismo la reducción de contaminantes con impactos en la salud de las personas, como han demostrado los estudios llevados a cabo por el Instituto en 2014, 2015 y 2016. El último recogido que esas sustancias fueron "responsables de más de 1.500 muertes prematuras en España ese año".

Asturias, Cantabria, Galicia y el País Vasco han sido las más afectadas por la contaminación, un fenómeno que "no tiene fronteras" y que afecta tanto al aire, como al suelo y al agua, asegura.

Y cita "la contaminación que generaban las centrales en el Reino Unido afectaba a España", como recoge la información de los mapas elaborados por la Europe Beyond Coal, una coalición de organizaciones europeas a la que pertenece IIDMA en los que se observa cómo "la contaminación se ha ido moviendo por Europa".

"Las emisiones de las centrales españolas han afectado además a Portugal y Francia o las de Alemania afectan a los países vecinos". Explica que todas las centrales deben contar con un informe sobre el estado del suelo y las aguas subterráneas antes del 1 de enero de 2014.

Sin embargo, las de Velilla y Compostilla, en Castilla y León "no cuentan con ese informe base", por lo que han instado a las autoridades para que se elabore; de lo contrario, "estarían incurriendo en un incumplimiento de la normativa europea y española".

Muchas empresas han anunciado la sustitución de la capacidad de producción de carbón por energías renovables, "un paso muy importante para la transición energética".

No obstante, asevera, esa sustitución "no debe ser con nuevos proyectos de gas, aunque por el momento no se vislumbran", porque lo que se pretende es que la producción sea totalmente con renovables para cumplir con el Pacto Verde Europeo. EFE