EFEAranda de Duero (Burgos)

La factoría que la multinacional farmacéutica Glaxo Smithkline (GSK) tiene en Aranda de Duero (Burgos) ha incrementado en un turno su línea de producción de Ventolín para hacer frente al aumento de la demanda de este medicamento que ha provocado la crisis sanitaria de la covid-19.

De esta manera, mientras hasta ahora se trabajaba en la producción de este medicamento broncodilatador seis días a la semana entres turnos de ocho horas cada uno, se ha pasado a manufacturarlo durante los siete días a la semana a tiempo completo.

"En Aranda hacemos casi la mitad del Ventolín que se fabrica en el mundo y ha habido un incremento de demanda importante, lo que nos ha llevado a tener que fabricar las veinticuatro horas los siete días de la semana", ha explicado este jueves a Efe el director de GSK Aranda, Ismael de los Mozos.

Se trata de un broncodilatador al que se ha recurrido en muchos hospitales para tratar la disnea y la dificultad respiratoria que ha conllevado en algunos casos la infección por coronavirus.

Esto ha provocado que, en el momento del pico de la pandemia, el incremento del suministro de este aerosol haya rozado el setenta por ciento sobre el consumo habitual, "aunque ahora se está volviendo a la normalidad".

Ha apuntado que también se ha notado una subida, "aunque no tanta", de los medicamentos que fabrican para el VIH por el aumento de pacientes inmunodeprimidos.

El responsable de GSK-Aranda ha reconocido que no se puede saber cuánto durará el mantenimiento de este incremento en la producción, ya que dependerá de la demanda mundial de los medicamentos a los que afecta. No obstante, se ha mostrado seguro de que se mantendrá durante varios meses.

En cualquier caso, ha agregado, la factoría arandina de Glaxo ha salido reforzada de esta situación tras demostrar su capacidad no solo para la rápida respuesta dada a las nuevas necesidades de producción, sino también a las nuevas condiciones de fabricación.

"Estamos bastante bien posicionados y somos referencia en muchas cosas. Aranda siempre ha sido ejemplo de compromiso y flexibilidad. En este caso, no solo hemos dado una respuesta rápida en la forma de producir más, sino en los protocolos para manejar la crisis", ha subrayado.

Aunque no está preparada para asumir la elaboración de vacunas, lo que, en principio, la excluye a la hora de producirla en caso de que se dé con ella, sí que podría asumir incrementos de producción en las líneas en las que está especializada, aerosoles, líquidos inhalados y compromisos, aunque siempre dentro de unos límites.

La planta situada en el polígono industrial Allendeduero se ha mantenido operativa desde el primer momento de la crisis sanitaria por considerarse servicio esencial.

De los cerca de 600 trabajadores que tiene, dos terceras partes, en torno a 400, han acudido a su puesto de trabajo con normalidad, sobre todo los relacionados con producción, almacenaje o envíos, mientras que otros 200 han estado trabajando a distancia.

Asimismo, durante todo el periodo de alarma se ha puesto en marcha el denominado Protocolo COVID que, además, de la implantación de medidas higiénicas y la distancia social, ha promovido un acceso y salida de trabajadores de forma escalonada para evitar aglomeraciones que pudieran favorecer contagios.

De los Mozos ha advertido que las especiales circunstancias vividas en los últimos meses no afectarán a los planes de inversión y creación de empleo con los que trabaja la multinacional farmacéutica.

En ese sentido, ha señalado que todos los años se trabaja con una inversión prevista cercana a los ocho millones de euros para garantizar el mantenimiento de una plantilla estable de alrededor de 550 personas.

"Nuestro marco de trabajo está establecido en torno a una plantilla de 550 personas, mantener nuestros productos y otros que puedan venir y alrededor de ocho millones de euros de inversión anuales", ha concluido el director.

El resultado es la producción anual de alrededor de 96,5 millones de pack de aerosoles, 57,5 millones de pack de líquidos inhalados y 23,5 de pack de comprimidos. EFE