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Ciudadanos no se va a dejar intimidar por los malos pronósticos electorales en Castilla y León, donde diferentes sondeos pronostican que conseguirán un escaño de doce que tenían y han llamado a los votantes a "premiar la honestidad y castigar a mentira", refiriéndose a su exsocio de gobierno (PP).

Ese es el mensaje que ha lanzado la líder del partido, Inés Arrimadas, en un desayuno informativo al que le ha acompañado el candidato a las elecciones del 13 de febrero, el exvicepresidente Francisco Igea, entre otros dirigentes naranjas.

Igea ha reiterado que "nunca jamás" hará presidente a Alfonso Fernández Mañueco si depende de sus votos, después de haber convocado unas elecciones a traición por orden de Pablo Casado, en una operación "digna de Sánchez", ha acusado Arrimadas.

La presidenta del partido ha defendido que en Castilla y León hay un antes y un después en la gestión política con la llegada de Cs, en términos económicos, de transparencia o sociales, algo que también ha valorado el diputado del Congreso Miguel Gutiérrez, quien en declaraciones a los medios ha restado importancia a esas malas encuestas cuando ni siquiera ha empezado la campaña y ha dicho estar seguro de que los castellanoleoneses saben que con Cs las cosas han cambiado después de más de 30 años de mayoría del PP.

Y precisamente a lo que aspira Ciudadanos en este nuevo ciclo electoral que se abre con Castilla y León es a ser decisivos y marcar las políticas, ha señalado Arrimadas, dejando a un lado todo tipo de encuestas que les sitúan a nivel nacional en la desaparición o en la irrelevancia, en el mejor de los casos.

Inés Arrimadas ha señalado que, "mal que les pese a los nostálgicos del bipartidismo", desde el centro, el liberalismo y el europeismo, Ciudadanos va a seguir siendo determinante a nivel nacional: "en un escenario tan fragmentado, todo va a ir del canto de un duro".

Ciudadanos, ha dicho, va a ser esa fuerza política "que haga decantar la balanza hacia la sensatez" y si algo han aprendido este tiempo, ha reconocido, es que un partido con menos escaños puede ser más determinante que otro con más diputados.

De hecho, con 57 que tuvieron en abril de 2019 no se plantearon siquiera formar un gobierno con el PSOE imponiendo sus condiciones y en la repetición de noviembre, se quedaron en diez (ahora nueve).

Con esta escueta representación fueron determinantes para sacar adelante los sucesivos estados de alarma para afrontar la pandemia y ahora aspiran a serlo para convalidar el decreto de la reforma laboral si con eso paran en seco, según ella, las aspiraciones de los independentistas.

Hablarán con el Gobierno cuando les llame, ha dicho Arrimadas, y aunque no es la reforma que les gustaría, pensarán en el interés general: "¿es mejorable? sí; ¿es empeorable? muchísimo", ha subrayado preocupada por "los cambalaches" que puedan hacer ERC o EH Bildu.

Lo que no entiende, ha señalado, es que el PP, que ha admitido que prácticamente "no toca la reforma de Rajoy", vote en contra de un decreto del que no se puede ignorar -ha enfatizado- que ha sido consensuado con los agentes sociales.

Arrimadas también ha criticado la intervención de los precios de los test de antígenos porque cree que lo que debía haber hecho el Ejecutivo es liberalizar los precios, convencida de que así las pruebas habrían sido más baratas y por tanto más accesibles. "¿Cuantos contagios y muertes se podrían haber evitado?", se ha preguntado.

Otra cuestión en la que la presidenta naranja ha puesto el acento ha sido en el disparado precio de la energía y ha pedido a Sánchez revisar el calendario del cierre de las centrales nucleares y destinar fondos europeos a mejorar su capacidad de producción siempre y cuando revierta en el abaratamiento de la energía.

Una medida transitoria, ha explicado, en sintonía con el cambio de criterio de la Comisión Europea, que ha propuesto incluir la energía nuclear y el gas como tecnologías verdes de cara a recibir ayudas públicas durante la transición energética. EFE

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