EFEValladolid

El curso escolar ha comenzado hoy en Castilla y León con normalidad, pero condicionado por la incertidumbre política y las reticencias de los sindicatos derivadas de la aplicación de la LOMCE, el tercero en esta comunidad y que se extenderá a segundo y cuarto de ESO, y a segundo de Bachillerato.

En torno a 185.000 estudiantes, casi la mitad de los 356.362 censados en las enseñanzas de régimen general, un 0,18 por ciento menos que el anterior, han regresado a las aulas de segundo ciclo de Educación Infantil, de Educación Primaria y de Educación Especial, así como a las de Secundaria Obligatoria que están situadas, por razones logísticas, en los centros de Primaria y no en institutos.

Las direcciones provinciales no han comunicado ninguna incidencia a las autoridades educativas, por lo que el curso ha comenzado en los 860 colegios previstos con total normalidad, incluidas las 893 rutas de transporte habilitadas para 17.000 usuarios, han informado fuentes de la Consejería de Educación.

El consejero, Fernando Rey, que esta mañana se ha reunido con los presidentes de los consejos sociales de las universidades públicas, ha deseo a los estudiantes un buen inicio de temporada académica.

El tercer curso escolar con la LOMCE en vigor mantendrá en Castilla y León las pruebas individuales y externas de curso (denominadas reválidas por los sindicatos) en tercer y sexto de Educación Primaria si no existen cambios normativos derivados de una nueva situación política nacional.

Los alumnos de segundo y último curso de Bachillerato regresarán a las aulas sin saber cómo serán las nuevas pruebas de acceso a la universidad en sustitución de la desaparecida PAU, pendiente de un decreto que aprobará el Gobierno antes del 30 de noviembre, según se ha comprometido el Ministerio de Educación.

Tendrán su título de Bachillerato en caso de aprobar, pero deberán de someterse a un examen para acceder a estudios superiores que podría no ser suficiente en función de las exigencias de cada universidad si éstas deciden exigir pruebas adicionales.

El Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Castilla y León (STECyL-i) ha pronosticado de nuevo un curso con dificultades "porque muchos de los problemas derivados de los recortes siguen enquistados por las estrecheces presupuestarias", ha informado a través de un comunicado.

No obstante, STECyL-i ha observado ciertas mejoras en las becas de comedores escolares, en las ayudas para libros de texto, en las inversiones para reformas e infraestructuras en los centros, y en los "pequeños avances presupuestarios" en materia de gastos de funcionamiento de los colegios.

Aún así continúan problemas de fondo, ha añadido este sindicato, como el descenso de las plantillas en los centros de Educación Infantil y de Primaria públicos, la elevada inestabilidad y precariedad en el empleo y en las plantillas de los centros, y los recortes en las condiciones laborales del profesorado.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha reclamado un pacto por la educación para asegurar una estabilidad en las plantillas de los docentes, y reducir así la tasa de interinidad, situada en torno a un veinte por ciento.

En la misma línea, UGT ha pedido a la Consejería de Educación nuevas negociaciones para mejorar las condiciones laborales del profesorado, e instado a dedicar más medios materiales y económicos para favorecer la calidad de la enseñanza.

La siguiente cita será el 19 de septiembre, en este caso para el inicio de las clases en la Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, enseñanzas nocturnas, parte de la FP Inicial y Artes Plásticas y Diseño.

Una semana más tarde, el 26 de septiembre, será el turno de los estudiantes de ciclos de FP Básica, ciclos formativos de Grado Medio y primer curso de los ciclos formativos de Grado Superior de FP Inicial, y de Enseñanzas de Profesionales de Artes Plásticas y Diseño. EFE