EFEJustino Sanchón Salamanca

Diego As está considerado el mejor muralista del mundo, después de pintar en Lugo un Julio César, y este fin de semana muestra su arte en una fachada del barrio del Oeste de Salamanca, en una galería urbana por sus calles, en puertas de garajes o a lo alto y largo de las portadas de inmuebles.

As es el artista invitado de un fin de semana de arte en la calle, en un barrio que ya ofrece una visión turística diferente a la mostrada en una ciudad monumental como Salamanca, una forma de convivir el arte moderno, de los murales, con la historia de una Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Nacido en Lugo en 1989, el joven artista rematará este domingo su gran obra en la calle Valle Inclán de Salamanca, en el barrio del Oeste, una pintura de 5 metros de ancho por 10 de alto en la que muestra unas manos humanas haciendo ganchillo, un "homenaje a toda esa gente que cose, que hace ganchillo", ha asegurado Diego As en una entrevista con Efe.

Antes subir al andamio desde donde comienza a marcar con sus espráis las manos, las arrugas de los dedos, ha restado importancia al título de mejor muralista del mundo, logrado con el Julio César que pintó en una medianera de un edificio entre sedes de la administración de Lugo y que fue otorgado por la plataforma Street Art City, que propone documentar todo el arte callejero mundial.

"Te ponen la etiqueta del mejor muralista del mundo pero no creo que sea así. Aun así estoy muy satisfecho solo con la idea de que el Julio César haya logrado ser el mejor mural del mundo. También es un peso de mucha responsabilidad porque al conseguir un premio así son muchos los ojos que te miran, que analizan toda la obra", ha añadido.

Diego As lleva años trabajando los murales, ofreciendo su arte en fachadas, en puertas o en edificios y que llegó a él después de pasar, de manera fugaz, por los grafiti, reconociéndose así como "un muralista con alma de grafitero".

Y es ese alma el que trata de mostrar en un barrio que lleva años ofreciendo sus calles al arte urbano, sus edificio o puertas de garajes como lienzos donde mostrar los cuadros formados con espráis, por lo que para él "es un placer esta aquí y de la manera que me acogió la asociación de vecinos del barrio del Oeste".

Ya ha recorrido las calles de este barrio, ha visto el arte en puertas o inmuebles y ya está "flipando" con "tantas puertas y tanto arte en las calles", pero no solo por los lugares elegidos para pintar sino porque "no es común que la gente permita pintar en las puertas de sus garajes o en sus viviendas", un hecho que le ha dejado muy sorprendido.

De la misma manera que el barrio del Oeste ofrece cada rincón, en una zona que no está enclavada en pleno casco histórico de Salamanca, ahora ya ofrece una visión conjunta de "un entorno urbano para que se pueda hacer arte en cualquier lado", ha asegurado el joven artista lucense.

Diego As estudió artes gráficas y, de forma más concreta, serigrafía y grabado artístico superior, una formación que le abrió las puertas, durante seis años, del sector de la impresión digital y la rotulación, aunque fue en 2015 cuando comenzó a darse cuenta de que su vocación podía ser la fuente de su profesión y que le permitió pintar en su Lugo natal pero también en Madrid, Barcelona, Oporto, Oviedo, Granada o Málaga.

As, nombre artístico de Diego Anido Seijas, trata de explicar la forma de hacer un mural con sencillez, un arte que "se realiza, de manera técnica, muy rápido y muy divertido".

Una vez elegidos los colores que quiere trasladar a su 'lienzo', todo es "comenzar a dar al espray", presionando la boquilla, "darle con más o menos fuerza", que permita "que salga más o menos pintura", a través de botes que "dan una mayor versatilidad".

Aquel joven grafitero hoy ya es joven muralista, el mejor del mundo, y considera que los muralistas "ya están más aceptados", aunque las dos especialidades siguen "conviviendo en las calles".

Nunca fue sancionado por pintar en la calle, "porque sabía dónde debía hacer mis grafiti haciendo el menor daño posible". Y ahora es galardonado como el mejor muralista del mundo. Un premio que le ha permitido ofrecer su obra en un barrio de Salamanca con alma de arte urbano. EFE