EFEValladolid

Los municipios vallisoletanos de Íscar y de Pedrajas de San Esteban han estrenado este domingo su confinamiento, a causa de un brote de coronavirus, "concienciados y mentalizados" de que la situación durará al menos dos semanas, aunque sus habitantes siguen saliendo a pasear, algo que pueden hacer dentro de sus respectivos municipios.

El alcalde de Íscar, Luis María Martín García, ha subrayado a Efe que los iscarienses han asumido la situación, que están "muy mentalizados" y que mantienen un buen comportamiento, sin ningún incidente hasta el momento.

Durante la jornada todo ha transcurrido con cierta normalidad en ambos municipios, a excepción de alguna denuncia que la Guardia Civil ha puesto a algunos habitantes de Pedrajas por no llevar la correspondiente mascarilla.

Los algo más de 9.500 habitantes, entre ambas localidades, no podrán cambiar de municipio salvo causa justificada, aunque la circulación por carretera y viales que transcurren por dichas localidades está permitida, siempre que tengan origen y destino fuera de los mismos.

Eso sí, se han suspendido las visitas en los centros residenciales de personas mayores y las salidas de los residentes al exterior, además de la participación en cualquier agrupación o reunión de carácter privado o no regulado de más de diez personas, excepto en el caso de personas convivientes y quedan suspendidas también las actividades de las peñas.

El párroco de Íscar, Juan Carlos Plaza, ha realizado este domingo una misa "más austera, que no menos solemne", en la que no ha predicado ni se ha cantado con el objetivo de disminuir su duración, una más de las medidas que ha adoptado junto al uso de hidrogel, la distancia de seguridad y, sobre todo, la recomendación de no acudir a la población de riesgo.

Fue el propio párroco quien llamó por teléfono a los mayores del pueblo para reclamarles que no acudieran a la Iglesia de Santa María de los Mártires para evitar contagios, lo que se ha cumplido "escrupulosamente" y, junto a la medida de duplicar el número de misas, ha ocasionado que acudan bastante menos personas de lo habitual.

Este domingo se celebraba un bautizo en la parroquia, que ha sido cancelado al no poder acudir familiares que viven fuera del municipio. No es la única ceremonia cancelada, pues las habituales de primera comunión, pospuestas hace meses por el Estado de Alarma, ahora se mantienen en el aire: "No acabamos de salir del agujero negro", ha lamentado el prelado.

"Los vecinos lo asumen con resignación. Con estos bueyes hay que arar", ha expresado Plaza, quien ha pedido a los vecinos responsabilidad, mantener el distanciamiento, usar hidrogel y lavarse frecuentemente las manos para "salir todos juntos".

En bares y restaurantes no se ha notado el primer día de confinamiento, según ha explicado a Efe el representante de los hosteleros y responsable del bar Rotty, Jonathan Martín, quien ve a la gente "tranquila y cumpliendo las normas a rajatabla".

"Se tiene un poco más de precaución, pero miedo ninguno. La gente sigue saliendo, sigue paseando, y lo hacen acorde a las medidas oportunas", ha detallado.

Ha indicado que los vecinos comentan que la medida promulgada por la Junta de Castilla y León es "injusta", ya que consideran que debería afectar a todo el área de salud de Íscar, y no solo a su localidad y a la de Pedrajas de San Esteban.

De cara a las dos próximas semanas confinados, les queda "seguir trabajando como hasta ahora", sin temor, pero extremando al máximo las medidas preventivas. EFE

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