EFEValladolid

El rugir de las motos ha invadido este sábado las calles de Valladolid, que desde por la mañana han recibido a miles de moteros con el tradicional desfile de banderas en un día que ha tenido como gran colofón el desfile de antorchas en recuerdo a los compañeros fallecidos el año pasado.

Este mismo sábado un motorista ha muerto en una colisión en una carretera local segoviana, con otros dos heridos, y en el desfile de antorchas otra colisión en la Acera de Recoletos de Valladolid ha dejado otro motero herido, en principio leve.

Con salida desde la antigua Hípica Militar, punto de encuentro este fin de semana de aficionados llegados de todo el mundo, el desfile de banderas ha partido a mediodía hacia Valladolid, donde cientos de personas esperaban la llegada de los motoristas cuando el termómetro marcaba cero grados.

Los primeros estruendos han sonado tímidos pasadas las 12:00 horas de forma intermitente, pero con la llegada oficial de la comitiva, el tronar de los motores y los pitidos han despertado el entusiasmo de pilotos y espectadores.

Entre las banderas, muchas de España, varias de Castilla y León, y también de otros puntos de la península como Asturias, Cantabria y Andalucía, también más allá de la frontera con enseñas de Francia, Colombia o Ecuador.

En Plaza Colón, personas como Andrés Vargas, vecino de Valladolid, han aguardado desde una hora antes del inicio para poder ver con su hijo la llegada en primera fila, porque al pequeño "le encantan las motos".

Entre otros han podido ver a un Papa Noel que ha extendido su jornada por España para participar en Pingüinos 2020, varias motos de tres ruedas cuya longitud superaba la de algunos turismos o las clásicas Harley Davidson compartiendo asfalto con scooters más humildes.

En Plaza Colón han recibido a los viajeros los socialistas Óscar Puente, alcalde de Valladolid, y Luis Tudanca, secretario regional de la formación, quien ha elogiado este encuentro motero que ya cumple su 37ª edición y ha recordado a las administraciones que "debe cuidarse".

Según han llegado los moteros e invadido la Acera Recoletos, los aficionados han entrado en calor con las acrobacias de motos y quads de la exhibición de stunt y freestyle.

La jornada ha continuado con la degustación gastronómica para los recién llegados, momento que algunos como Javier y Natalia, llegados desde Navarra por primera vez a la concentración, han aprovechado para conocer la ciudad, "sobre todo los bares" según el piloto.

Pasada la tarde, todo el interés se ha postrado en el segundo gran desfile del día, donde esta vez los rugidos de las motos han estado acompañado por la luz de las antorchas, en un emotivo trayecto en recuerdo de los motoristas fallecidos durante el 2019.

Con partida en la Plaza del Milenio, los portadores de las antorchas han recorrido el puente y el paseo de Isabel la Católica para llegar de nuevo a Acera Recoletos, con el recuerdo de familiares, amigos y compañeros de pasión que perdieron la vida el año pasado.

A ellos se ha dedicado el toque de oración de las cornetas en la jornada más especial del festival, a la que ha acudido la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, quien se ha referido a Pingüinos como "un referente para la gente de Valladolid y de todo el mundo".

"Estamos trabajando mucho por el turismo experiencial y Pingüinos es sin duda una experiencia única que a pesar del frío nos anima a venir a valladolid estos días a disfrutarlos", ha dicho la ministra a los medios, ataviada con el equipo de motera.

La concentración invernal de moteros, que confía en superar los 30.000 inscritos de la pasada edición, continúa su última noche al raso con la quema de la falla y los conciertos de Los Toreros Muertos y Mago de Oz como últimos actos de camaradería entre los participantes.

Mañana concluirá la 37ª edición con la entrega de los Pingüinos de Oro al motociclista Álex Rins, por su "fabuloso recorrido" en el campeonato nacional durante el 2019, y a la Fundación Mapfre en reconocimiento a su labor en el Área de Prevención y Seguridad Vial. EFE