EFEMiranda de Ebro (Burgos)

La ciudad de Miranda de Ebro (Burgos) ha amanecido este domingo resignada al segundo confinamiento para intentar frenar la expansión del coronavirus, tras las medidas de refuerzo de la prevención decididas por la Junta de Castilla y León que limitan la movilidad hacia y desde la localidad, así como las reuniones y acumulaciones de personas.

Desde primera hora de la mañana llama la atención la falta de movimiento en esta ciudad de algo más de 35.000 habitantes, donde solo se pueden ver algunos coches circulando, personas haciendo deporte o paseando, la mayoría solas o en pareja, y, sobre todo, apenas se oyen niños en la calle.

La mayoría de los bares ha optado por retrasar su hora de apertura ante la prohibición de consumir en su interior, ya que solo se pueden tomar consumiciones en las terrazas y las bajas temperaturas de este fin de semana no animan demasiado a sentarse en la calle.

Los datos parecen dar la razón a la Junta de Castilla y León, que ha optado por aplicar en la localidad medidas de ‘contención reforzada’ desde esta pasada medianoche, con 37 casos de Covid 19 en el Hospital Santiago Apóstol, cuando en la primera fase de confinamiento no llegaron a la treintena.

En solo una semana se han registrado en Miranda más de 300 nuevos positivos confirmados por pruebas PCR, con una incidencia de 110 casos por cada 10.000 tarjetas en la zona este de la ciudad y 66 por 10.000 en la oeste.

La alcaldesa de la localidad, la socialista Aitana Hernando, ha reconocido a Efe que la situación es "preocupante", por lo que "comprende perfectamente" las medidas adoptadas, por lo que ya ha ofrecido "toda la colaboración que se requiera del Ayuntamiento para que las medidas impuestas sean efectivas".

Ha admitido que siente "preocupación" por los efectos que el segundo confinamiento de Miranda de Ebro pueda tener sobre la economía local, aunque "lo primero es la salud" y "esta era la única manera de que las recomendaciones se conviertan en obligaciones".

Fuentes de la Subdelegación del Gobierno han asegurado que hoy ya están funcionando los dispositivos para controlar las entradas y salidas de Miranda, con controles en varias carreteras, aunque la prueba de fuego será mañana, cuando se incrementen los desplazamientos.

Como está ocurriendo en el resto de localidades donde se han reforzado las medidas de prevención de la covid, hay una parte de recomendación, que plantea que solo se salga de la vivienda para acciones esenciales; y otra de obligación, que limita las entradas y salidas de Miranda de Ebro a acciones delimitadas, como los desplazamientos laborales, lectivos o por razones sanitarias y el cuidado de mayores, menores o dependientes, y limita mucho las visitas a las residencias de ancianos.

Las medidas, que requieren autorización judicial al afectar a derechos fundamentales de los ciudadanos, se mantendrán durante, al menos, catorce días.

Miranda ya tiene experiencia en confinamiento porque fue la ciudad donde se detectó uno de los primeros casos de coronavirus de España, que dio lugar a la localización de un brote que afectó también a Vitoria y Haro (La Rioja).

El 10 de marzo, días antes de que el Gobierno de España declarara el Estado de Alarma, los habitantes de Miranda de Ebro entraban en situación de contención reforzada, también con muchas limitaciones a la movilidad como ahora, pero con una diferencia llamativa, ya que entonces no era obligatorio el uso de mascarillas para personas sanas.

Los mirandeses parecen ahora resignados a repetir el confinamiento con la esperanza de que el resultado sea el mismo de marzo, cuando las medidas frenaron la escalada del brote de coronavirus. EFE

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