EFEValladolid

El Juzgado de lo Penal 3 de Valladolid ha absuelto a un hombre de 63 años, que había sido acusado de circular a más velocidad de la permitida con la ambulancia que guiaba y adelantar un coche sin respetar la prioridad, tras lo que volcó y murió el paciente de 91 años que transportaba.

Los hechos por los que se celebró la vista oral, ayer, ocurrieron sobre las 11.00 horas del 8 de julio de 2016, en una travesía del término de Medina de Rioseco (Valladolid), por donde circulaba la ambulancia conducida por el acusado, Tarsicio M.F., y ocupada por un hombre enfermo de 91 años, un hijo del paciente y la esposa del procesado como técnico sanitario.

El acusado, quien se declaró inocente al principio de la vista, explicó que el día del suceso llevaba los luminosos de la ambulancia encendidos, aunque no los acústicos.

Adelantó dos vehículos en la carretera N-601 y, al adelantar a un tercero, cuando circulaba a unos setenta kilómetros por hora, en un tramo de línea discontinua, se produjo una colisión con un turismo que giró en esos momentos hacia la izquierda -para ir a una gasolinera-, relató.

El juez, en los fundamentos de derecho de la sentencia, facilitada a Efe por fuentes del TSJCyL y que consta de dieciocho folios, basa la absolución en que las señales acústicas no son obligatorias, el adelantamiento estaba permitido y no se generó un peligro adicional a la circulación ni a los usuarios más que el propio de usar un vehículo a motor.

Agrega que el conductor de la ambulancia iba adelantando desde más de cien metros antes y fue al acusado a quien se interceptó en su correcta circulación por la "falta de atención" del conductor del turismo con el que se produjo la colisión.

Rechaza así las acusaciones de imprudencia grave o menos grave vertidas contra el acusado y sostiene además que la circulación superior en veinte kilómetros a la permitida -a 70 por hora frente a 50 - cuando se está concluyendo una maniobra de adelantamiento con un vehículo prioritario no merece más calificación que de muy leve.

Observa el juez además que si el vehículo del acusado hubiera sido un automóvil no prioritario el resultado se hubiera producido igual por que el adelantamiento estaba permitido y la realidad es que el conductor del turismo con el que se produjo el impacto "no extremó su atención al realizar el giro a la izquierda".

También establece la resolución judicial que en la situación objetiva en que se produce el siniestro no hay componentes acreditados que permitan afirmar que el conductor de la ambulancia como vehículo preferente incrementaba el peligro por no llevar las señales acústicas accionadas.

En este sentido detalla que acababa de entrar en el término municipal de Medina de Rioseco, no había circulación frontal, venía adelantando sin problemas al resto de usuarios y ocupaba el carril izquierdo de manera plena y no de manera sorpresiva.

Añade además que la velocidD excesiva es de tan escasa entidad y la maniobra contraria fue tan repentina e inevitable que, de haber circulado a unos 50 kilómetros por hora en vez de a setenta cuando se está efectuando un servicio urgente "no" hubiera evitado el siniestro.

Antes de concluir el juicio, el fiscal modificó sus conclusiones provisionales, en las que solicitaba en principio dos años y medio de cárcel, y formuló una petición de penas por delitos de forma separada y no en concurso.

De esta manera demandó en total veinticuatro meses de prisión, quince de ellos por homicidio imprudente grave, y tres meses de prisión por cada uno de los tres delitos de lesiones por imprudencia grave por los que había planteado acusación, por los que también pidió la privación durante un año del derecho a conducir un año por cada uno delos tres delitos.

La defensa mantuvo la petición de absolución y de forma subsidiaria una pena por un delito de homicidio por imprudencia menos grave, mientras la acusación particular pidió tres meses de prisión y un año de privación del permiso de conducir, aedmás de indemnización, por los daños que sufrió el hijo de la víctima mortal en el oído. EFE