EFEValladolid

Un hombre acusado de un delito de odio y lesiones leves, juzgado este miércoles en Valladolid, ha sostenido que se dirigió a la víctima para pedirle que se disculpara con una amiga suya, contra la que había proferido descalificaciones, y ha asegurado que en su intervención no tenía trascendencia la orientación sexual.

El procesado, Gilberto C.R., está acusado de pegar e insultar a otro hombre en un bar, al que supuestamente le espetó "hay que matar a los maricas como tú" y "te voy a enseñar a tratar a las mujeres", entre otras frases.

El encausado ha explicado en la vista oral, en la Audiencia Provincial de Valladolid, que los hechos ocurrieron el día de la madre, el 2 de mayo de 2021, en el bar Alborada de la ciudad, del que era cliente habitual.

El procesado ha manifestado que se dirigió hacia un hombre, al que no conocía de nada, para pedirle que se disculpara con una amiga suya porque días antes había proferido "descalificaciones" contra ella.

El 2 de mayo del año pasado sobre las 19.00 horas la amiga del acusado le dijo en el bar "ese es", en referencia al hombre con el que había tenido el encontronazo días antes y que en esos momentos se dirigió al baño del establecimiento, según la versión del encausado.

Entonces, el acusado también se dirigió hacia el servicio sin tener "premeditado el asunto para nada" y manifestó al otro hombre que quería que se disculpara con su amiga, ha narrado.

"Él tuvo una contestación subida de tono y yo le dije te vas a disculpar; le debí sujetar y fue todo muy deprisa", ha sostenido el encausado, quien ha asegurado a preguntas de las partes no recordar haber pronunciado frases como "hijo de puta", "marica de mierda" y "hay que matar a los maricas como tu".

"Yo no le pegué, de eso estoy seguro", ha mantenido el encausado, quien ha expuesto que el no conocía de nada al denunciante y, al ser preguntado por si consideraba a los homosexuales de peor condición u objeto de vejación, ha recalcado que cualquier persona que le conozca de toda la vía debería reírse de que se le acuse de eso.

Fueron insultos "claramente homófobos", ha declarado la víctima en su comparecencia como testigo, en la que ha relatado que el procesado le retorció un brazo en los servicios, le tiró contra la pared y le intentó "asfixiar" en el cuello, además de decirle "a los maricas como tu hay que matarles".

Ha especificado que su condición sexual es conocida, ya que lleva nueve años con su pareja, con el que tiene muestras de cariño y con el que va habitualmente de la mano.

Ha reconocido que tuvo un incidente días antes de los hechos con una amiga de la víctima y que ella ya le había pedido perdón cuando el acusado le pegó, y ha remarcado que si no llegan a retener en ese momento al procesado "probalblemente" no estaría aquí.

Otro testigo, hijo de la amiga del encausado con la que supuestamente la víctima tuvo un incidente previo, ha descrito al acusado como una persona con mentalidad más antigua que la que se tiene actualmente.

Ha dicho que cree que el procesado "sí" se dirigió aquella fecha a la víctima con insultos o expresiones homófobas, que le agarró de la pechera y le zarandeó contra la pared.

Una forense que ha declarado por videoconferencia, ha certificado que la víctima sufrió lesiones compatibles con haber sido agarrado por el cuello y ha manifestado que presenta ansiedad reactiva como secuela.

La fiscal considera al acusado autor de un delito del artículo 510.2.a) - delito de odio - y del 5 del Código penal, además de un delito de lesiones leves.

Reclama un año de prisión por el primer delito y el pago de una multa de 3.240 euros, inhabilitación especial para profesión u oficio educativos en el ámbito docente o de tiempo libre por un periodo de cuatro años y en todo caso tres años superior a la pena privativa de libertad que le pudiera ser impuesta.

Por el delito de lesiones leves, el fiscal solicita 720 euros de multa -dos meses con cuota de doce euros al día- y la prohibición de que el acusado se aproxime a la víctima a una distancia no inferior a quinientos metros durante dos años, así como de comunicarse con ella por cualquier medio por el mismo periodo.

La acusación particular solicita quince meses de prisión, multa de nueve meses a razón de seis euros al día y el abono de una indemnización de 5.050 euros -el acusado ha dicho en la vista que es arquitecto, que tiene deudas pequeñas y en la actualidad no tiene ingresos-.

La defensa ha demandado la absolución y ha alegado que el acusado se dirigió al denunciante para reprocharle su actitud con una amiga, sin que el caso tuviera que ver con intolerancia ni animadversión hacia ningún colectivo. EFE

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