EFEValladolid

La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, preside este miércoles en Valladolid el acto de entrega de declaraciones de reparación y reconocimiento personal a cuatro víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista, que padecieron persecución por razones políticas e ideológicas.

Según ha informado el Ministerio de Presidencia en un comunicado, los reconocimientos se entregarán a los familiares de Calixto Carbonero Nieto, Aurelio García Valea, Florencio Moral Esteban y Saturnino Bilbao de Prada.

En todos los casos está acreditado que los afectados padecieron persecución por razones políticas e ideológicas durante la Guerra Civil y en el caso de Florencio Moral Esteban, también durante la Dictadura.

Calixto Carbonero Nieto Viajante de comercio, fue condenado en noviembre de 1936 en Consejo de Guerra en Salamanca por el supuesto delito de rebelión militar a la pena de 30 años de reclusión mayor. Posteriormente, en 1938 fue condenado a la pena capital por Consejo sumarísimo de guerra por su supuesta participación el 22 de mayo de 1938 en una sublevación de presos en el penal de la fortaleza de San Cristóbal. Fue fusilado en la Ciudadela de Pamplona tres meses después.

Aurelio García Valea ocupaba en verano de 1936 el cargo de gestor en el Ayuntamiento de Tordesillas (Valladolid) y al estallar la Guerra Civil hizo lo posible porque esa localidad se mantuviese fiel al orden constitucional. Fue condenado por estos hechos por Consejo de Guerra en octubre de 1936 a la pena de muerte por un supuesto delito de rebelión militar.

Esta pena fue conmutada a reclusión perpetua, pero falleció finalmente por una endocarditis en la prisión central de Burgos, el 15 de mayo de 1939, de acuerdo a las mismas fuentes.

En el caso de Florencio Moral Esteban, fue soldado del Ejército de la II República desde 1932 y durante la Guerra Civil realizó abundantes misiones de espionaje y contraespionaje en el norte de Madrid y provincias limítrofes, llegado a ser apodado "el Murallas" por su capacidad de burlar a las fuerzas enemigas.

Al concluir la guerra fue condenado en juicio sumarísimo a la pena de muerte por un supuesto delito de adhesión a la rebelión militar, pena que fue ejecutada en San Lorenzo del Escorial el 19 de abril de 1939.

Y Saturnino Bilbao de Prada fue juzgado y absuelto por un supuesto delito de rebelión militar en agosto de 1936 relacionado con la toma de la casa del pueblo de Valladolid, donde el afectado tenía el cargo de conserje y en la que se habían refugiado numerosos ciudadanos fieles al orden constitucional.

Sin embargo, el 10 de abril de 1937 fue extraído de la "Cárcel de cocheras de tranvías" de Valladolid y ejecutado extrajudicialmente en el "pago del pescadero" en Laguna del Duero (Valladolid).EFE

mr