EFEMadrid/Valladolid

Las donaciones de órganos se acercaron en 2021 a las cifras de antes de la pandemia en Castilla y León con 41,2 donantes por millón de habitantes, 5,1 puntos más que el año anterior, y un punto más que el dato nacional (40,2) que situó a esa Comunidad en el undécimo lugar del conjunto autonómico, liderado por Navarra con 62,1 por millón.

De acuerdo a los datos facilitados hoy por la Organización Nacional de Trasplantes y los ofrecidos por el consejero de Sanidad de Castilla y León, Alejandro Vázquez, el pasado 13 de enero, en el 2021 hubo 98 donantes de órganos en la Comunidad, frente a los 86 del año anterior, que supusieron 36 donantes por millón de habitantes.

En el conjunto nacional la pandemia ha vuelto a impedir que España recupere las cifras récord de donación y trasplantes precovid, pero su efecto empieza a mitigarse: el año pasado se realizaron 4.781 intervenciones, un 8 % más que en 2020, gracias a las 2.229 personas (40,2 por millón de población) que dieron sus órganos.

Tras la caída del año pasado, España recupera la tendencia positiva y se mantiene como referente mundial, duplicando la tasa de la UE (18,4) o cuadruplicando la de Alemania (10,9), ha destacado la ministra de Sanidad, Carolina Darias, en la presentación del balance de actividad de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) junto a la directora general del organismo, Beatriz Domínguez-Gil.

Durante el segundo año de pandemia se hicieron 2.950 trasplantes renales, 1.078 hepáticos, 362 pulmonares, 302 cardíacos, 82 de páncreas y 7 intestinales, que elevan a 101 la tasa de donantes por millón de población (pmp) ; la actividad de trasplante renal de donante vivo se incrementó un 25 %, con un total de 323 procedimientos, una actividad muy similar a la de 2019.

En total, 4.781 trasplantes, 159 de ellos infantiles, que fueron posibles gracias a 1.905 donantes fallecidos, con los que la tasa de donación se situó en 40,2 p.m.p. Además, hubo otros 324 donantes vivos, 323 de ellos de un riñón y 1 de parte de su hígado.

La principal causa de muerte de los donantes es el accidente cerebrovascular, mientras que los que murieron en accidente de tráfico se mantienen en cifras muy bajas, apenas el 4,7 %. Sobresalen, por contra, los 35 donantes fallecidos por enfermedades neurodegenerativas.

Más de la mitad de las personas que donaron sus órganos, el 53,7 %, tiene más de 60 años, algo más de la cuarta parte (el 27,5 %) más de 70 y un 3,8 % superan los 80, un porcentaje menor que en años anteriores, algo que debe probablemente a la necesidad de ser más selectivos en los momentos críticos de la pandemia. Las negativas a donar fueron de un 17 %.

Por comunidades, Cantabria volvió a situarse en cabeza con una tasa de 72,4 donantes p.m.p., seguida de Navarra (62,1), Murcia (52,3), Asturias (51,5), País Vasco (50,7) y Comunidad Valenciana (50,3).

Castilla y León se situó en el undécimo lugar con esos 41,2, sólo por detrás de Andalucía, con 39,6; Cataluña, con 37,1; Castilla-La Mancha con 31.4; Aragón 29,5, Madrid, con 27,1 y La Rioja, 22,6.

Son cifras que no llegan los máximos históricos de 2019, cuando España volvió a colocarse, por 27º año consecutivo, líder en trasplantes y donaciones, pero sí muestran una recuperación de los estragos de la pandemia, pues los trasplantes se han recuperado un 8 % en trasplante y las donaciones un 7 % respecto a 2020.

Pese a la subida, aún hay un gran número de pacientes en lista de espera aguardando un órgano: a 31 de diciembre eran 4.762, similar a los 4.794 que había en 2020.

Sin embargo, destaca la caída en la lista infantil que ese año sumaba 92 niños frente a los 66 de 2021, una bajada propiciada por las medidas adoptadas por la ONT para facilitar el acceso al trasplante pediátrico. EFE