EFEValladolid

Tan solo el 15,3 por ciento de los jóvenes de Castilla y León vivía de manera independiente en el segundo semestre del 2020, un dato inferior a la misma etapa del año anterior (16,9 por ciento), en un colectivo en el que el 12,1 por ciento vive en otra comunidad, la mayoría en Madrid.

El Consejo de la Juventud ha presentado este lunes los datos del Observatorio de Emancipación concretos de Castilla y León, que muestran que a finales de 2020 aún no se habían recuperado las tasas de emancipación anteriores a la crisis, y que llevan a esta entidad a pedir reformas estructurales para favorecer el acceso de los jóvenes al empleo y la vivienda.

"Se trata de problemas estructurales que se van repitiendo generación tras generación en el colectivo juvenil y que lo deja en una situación muy vulnerable", ha denunciado la presidenta del consejo autonómico de juventud, Sandra Ámez, quien ha pedido que no se romantice el hecho de que los jóvenes se vean obligados a permanecer en casa de sus padres durante mucho tiempo.

La tasa de emancipación se encuentra medio punto por debajo a la nacional, tras una "caída sostenida" desde finales de 2017 y con un colectivo que tan solo representa el 12,5 de la población de una comunidad "muy envejecida", pues en 2019 perdió 2.720 jóvenes que emigraron a otras comunidades.

El presidente del CES, Enrique Cabero, ha destacado del informe el alto nivel de formación de los jóvenes de la comunidad, y ha señalado que "no puede ser que Castilla y León forme jóvenes para que luego realicen actividades que generen riqueza en otras comunidades", por lo que ha considerado una prioridad fomentar que su proyecto de vida se pueda desarrollar en Castilla y León.

En el segundo semestre de 2020, los jóvenes con estudios superiores descendieron un 3,4 por ciento hasta situarse en el 27,5 por ciento, aunque a pesar de ello Ámez ha apuntado que siguen teniendo un nivel elevado de estudios respecto a la media nacional.

En la relación entre la emancipación y los estudios, ha explicado que los jóvenes viven en el domicilio familiar mientras se forman, prueba de ello es que, de los jóvenes que estudian, el 6,2 por ciento está emancipado, frente al 29,1 por ciento de emancipación entre los que ya no cursan estudios.

Según el nivel formativo alcanzado, el grupo formado por las personas que habían completado estudios primarios obtiene la mayor tasa de emancipación residencial (55,3 por ciento).

La tasa de actividad aumentó casi dos puntos en comparación con el primer semestre de 2020 y acabó el año con un 48,8 por ciento, aunque el empleo sigue adoptando criterios de precariedad según la representante del consejo de jóvenes, pues en las nuevas contrataciones realizadas a menores de 30 años, el 93,2 por ciento son de duración temporal.

En términos de paro, los jóvenes de Castilla y León de entre 16 y 29 años finalizaron el año con un 22,9 por ciento, lejos del conjunto estatal, con un 30,2 por ciento.

Sobre la problemática con la vivienda, Ámez ha explicado que una persona joven debe destinar el 62,3 por ciento de su salario para el pago de la renta de alquiler y un 38 por ciento para la cuota hipotecaria, sobrepasando ambas el umbral del 30 por ciento de endeudamiento máximo sobre el coste teórico de acceso a la vivienda libre.

En cantidades concretas, el importe medio que pagaban en 2019 los jóvenes que se emancipan por la vivienda en Castilla y León es de 349,02 euros mensuales, lo que supone una subida del 20 por ciento en un año, sin tener en cuenta los costes de suministros.

Ámez ha pedido políticas de juventud transversales que acaben con los problemas estructurales de precarización juvenil, lo que les genera además problemas de salud mental, abogando por acabar con la "fragilidad laboral" para favorecer la emancipación residencial y la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida.EFE