EFEVerín (Ourense)

Atrincherados. Así es como están, y permanecerán de manera indefinida, vecinos de Verín, entre ellos embarazadas, y trabajadores del hospital de la localidad que se oponen al cierre del único paritorio de la zona -que utilizaban los vecinos de la parte alta de Sanabria (Zamora)- anunciado por la Xunta y que un sindicato ha denunciado ante la Fiscalía.

Después de una semana de encierro, tras la decisión del servicio gallego de salud (Sergas) y de la Consellería de Sanidad de suprimir el servicio de partos del hospital de Verín, numerosos colectivos se han solidarizado con las mujeres afectadas y han clamado en toda Galicia para denunciar lo que perciben como "maltrato al rural".

El Sergas justifica el cambio por la "caída drástica" en el número de partos que se registran en Verín -un municipio con 14.600 habitantes situado a una hora de Ourense y cercano a la frontera con Portugal-, un descenso que entienden que pone en riesgo la calidad asistencial y que va unido a la falta de profesionales.

En un informe, más de 44 facultativos de ginecología, obstetricia y pediatría (excepto los que están de baja o vacaciones) del Complejo Hospitalario de Ourense (CHUO) respaldan esta postura por razones de seguridad.

No obstante, lejos de asumir las explicaciones ofrecidas por la gerencia, las embarazadas, niños y vecinos de la comarca han decidido liderar una 'rebelión' a la que se han sumado hasta alcaldes del PP de la comarca y de la provincia de Ourense para reclamar que se mantenga el paritorio.

Los concentrados alegan que la supresión de este servicio acarrea un riesgo para gestantes y niños al tener que desplazarse distancias que en algunos casos superan incluso los cien kilómetros a fin de poder dar a luz en el hospital de referencia, que es el complejo de Ourense.

Las voces en contra y a favor del cierre no dejan de sucederse y el conflicto se ha extendido a toda Galicia por las reivindicaciones en la calle.

"¿Vamos a asumir el riesgo si muere un niño?", se ha preguntado el gerente del hospital comarcal, Miguel Abad, quien se ha convertido en el foco directo de las críticas merced a una medida del Sergas que reconoce que "no es popular" pero que ve sin duda alguna "indiscutible desde el punto de vista médico": "No podemos garantizar la atención", recalca.

Mientras tanto, otros colectivos han ido dando pasos ante la Justicia y, en concreto, el sindicato de enfermería Satse ha llevado el cierre del paritorio ante la Fiscalía de Ourense.

También el Defensor del Paciente ha anunciado que trasladará esta situación al fiscal superior de Galicia y la CIG a su vez ha solicitado la "suspensión cautelar" del cierre.

Para el Satse, sindicato mayoritario de enfermería, si bien "es cierto" el descenso de la natalidad, tal decisión no atiende a razones "técnicas". Además, critican que se esté poniendo en duda la profesionalidad de la plantilla.

El sindicato recuerda que el hospital da servicio no sólo a Verín, sino a otros núcleos de población de la provincia de Zamora que por acuerdo entre los servicios de salud tienen al hospital de Verín como el de referencia.

Los trabajadores continúan organizándose por turnos sin perder la esperanza de que la consejería dé marcha atrás, con el apoyo de todos los vecinos de la zona y también de otros puntos del resto de Galicia que en los últimos días se han sumado a las movilizaciones.

Con este fin de semana por delante para recobrar fuerzas, la próxima semana retomarán la actividad.

El lunes mismo la Plataforma en Defensa de la Sanidad de Galicia y diferentes colectivos celebrarán una asamblea en Verín para abordar tanto las próximas actuaciones como el calendario de movilizaciones ante una decisión que la Xunta ha advertido de que no tiene marcha atrás.

Lo ha ratificado el presidente gallego al término de la última reunión semanal con su equipo de gobierno, tras la cual ha ahondado en que esta determinación se ha adoptado definitivamente con el objetivo de garantizar la seguridad de mujeres y bebés en base a criterios médicos respaldados por las sociedades científicas. EFE