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El Defensor del Pueblo ha exigido revisar el modelo de residencias y reorganizar con mayores inversiones el sistema sanitario después de la "tragedia" del coronavirus, agravada por carencias estructurales y debilidades crónicas que, ha recordado, lleva denunciando años.

En su informe anual, presentado este jueves en las Cortes, el Defensor en funciones, Francisco Fernández Marugán, pide cambios en la atención a enfermos, mayores y dependientes para evitar otro "colapso".

Ante la "tragedia" de las residencias, subraya la necesidad de revisar un modelo con "carencias estructurales", para que haya un número suficiente de plazas y una atención de calidad, "centrada en el individuo, su dignidad y sus derechos".

Apuesta por centros más pequeños y domésticos y urge a las comunidades a reforzar los servicios de inspección, dado que más del 72 % de las plazas son de titularidad privada, a elevar las ratios obligatorias de personal de atención directa y a regular la presencia de profesionales sanitarios.

Porque falló la atención sanitaria, pero también la propia organización de las residencias, "sin planes eficaces de contingencia, con plantillas muy ajustadas y con infraestructuras y recursos materiales básicos y en muchos casos insuficientes".

Las residencias, recuerda el Defensor, resultaron ser el mejor caldo de cultivo para la propagación del coronavirus, especialmente porque se subestimó el riesgo en enero y febrero, con lo que no se adoptaron medidas de prevención ni se almacenó material de protección.

En su informe reclama protocolos de derivación a los hospitales basados en criterios clínicos e individualizados, nunca en restricciones genéricas. Es, destaca, "lo ético y exigible".

Y como el traslado al hospital no es siempre lo mejor para pacientes muy frágiles, "tiene que garantizarse que en la residencia el mayor tendrá la atención sanitaria debida".

Ello exige que haya planes para "la inmediata dotación extraordinaria de personal y material para una rápida medicalización de los centros" y que las comunidades cuenten con un sistema de monitorización y alerta temprana de las residencias.

Cuestiona además que se establecieran prohibiciones absolutas y genéricas de visitas y de salidas de las residencias, medidas que "difícilmente pueden superar el juicio de proporcionalidad que exige la jurisprudencia constitucional".

REVISAR LAS "DEBILIDADES CRÓNICAS" DEL SISTEMA SANITARIO

"La sanidad en España no necesita edificios más grandes o infraestructuras espectaculares. Necesita gestión eficaz y coordinada de los recursos humanos y materiales, y creer en el sistema público sanitario"; así lo dice el Defensor, que exige a los poderes públicos no relajar su cuidado.

A su juicio, aunque hay que "invertir más" y "de forma más inteligente", "tan importante como disponer de recursos es revisar el modelo organizativo" para aumentar la eficiencia del sistema.

Para el Defensor, la pandemia no ha hecho más que acentuar las carencias y fragilidades del Sistema Nacional de Salud, de las que todas las administraciones eran conscientes desde "hace mucho tiempo", si bien "ninguna afrontó con la previsión, planificación e inversión suficientes".

En este escenario de debilidades crónicas del sistema, lastrado por un déficit permanente de financiación y de recursos en atención primaria y en salud pública, en España ha faltado un enfoque preventivo, agravado por que en toda Europa "se subestimó el riesgo que entrañaba este virus" a principios del año pasado.

"La próxima emergencia sanitaria, o situación de catástrofe, no puede llegar sin haber diseñado y puesto en marcha un sistema de prevención y respuesta más eficaz, coordinado y jurídicamente adecuado", advierte Fernández Marugán, quien urge a dar un impulso a los servicios de salud pública y de prevención de enfermedades y a la investigación sanitaria.

En este contexto ve fundamental crear una agencia estatal de salud pública que lidere la respuesta ante las emergencias, con decisiones rápidas, coordinadas y fundamentadas científicamente y "al margen de las expectativas y preferencias coyunturales de política general".

Mientras tanto, las comunidades deben seguir incrementando sus recursos propios de salud pública y de vigilancia epidemiológica, "especialmente aquellas que menos lo hicieron durante los meses anteriores", para amortiguar el impacto de las nuevas olas.

"Si se quiere evitar el riesgo de una avalancha de enfermos, con el consiguiente colapso de los servicios sanitarios y miles más de pacientes graves y fallecimientos, se requiere más personal y medios materiales, incluida la capacidad diagnóstica", subraya el informe.

Alerta el Defensor que "no puede volver a concentrarse todas las tareas en el mismo personal, principalmente de atención primaria" y pide reforzar también la estructura hospitalaria, incrementando el número de camas de atención intensiva por habitante y consolidando las urgencias.

Un refuerzo que deberá encaminarse además a recuperar la atención de los pacientes no covid; el aplazamiento de citas e intervenciones hace vaticinar a Fernández Marugán que "la estela de la pandemia va a continuar durante meses, incluso más allá del momento en que se considere superada la emergencia". EFE