EFEValladolid

La Academia de Caballería ha conmemorado este viernes en Valladolid el centenario de una de los hechos de armas más recordados de la Guerra del Rif, la protección de la retirada de miles de soldados españoles que el 22 y 23 de julio de 1921 abandonaban sus posiciones tras las derrota de Annual.

Hostigados por los rifeños, las tropas españolas se replegaban desde Annual hacia Melilla en una retirada que protegían y abrían paso los cerca de setecientos jinetes del Regimiento de Caballería Cazadores de Alcántara Número 14, que al final de las operaciones prácticamente desapareció con la muerte de casi todos sus efectivos.

"Sabían que iban a morir pero también que era su misión: había que hacer lo que tenían que hacer", ha explicado a Efe el escritor y periodista Carlos Molero, especializado en temática castrense, autor de varios libros sobre el arma de Caballería y recientemente condecorado por el Ministerio de Defensa con la Cruz al Mérito Militar en su distintivo blanco.

La Academia de Caballería ha rendido homenaje a los 691 jinetes del Regimiento de Cazadores Alcántara, de los cuales cerca de 550 murieron en el campo de batalla después de diversas cargas para abrir paso y proteger la retirada de una columna de casi tres mil soldados desde Annual hasta las posiciones de Dar Drius y Monte Arruit.

Al amanecer del 23 de julio de 2021, hoy hace cien años, los cornetas del Alcántara florearon una diana para arengar a los jinetes, como las que este viernes, en su recuerdo, se han podido escuchar en todas las unidades de Caballería del Ejército Español, entre ellas la Academia y el Regimiento Farnesio Número 12, acuartelado en la Base El Empecinado, en Santovenia (Valladolid).

Ese 23 de julio partieron de Dar Drius hasta la posición de Chait al mando del teniente coronel Fernando Primo de Rivera, y protagonizaron varias cargas saldadas con la muerte de 523 soldados y de 23 jefes y oficiales en una sola jornada, pero salvaron la vida de los soldados que se replegaban.

Llegaron a Dar Drius y días después al fuerte de Monte Arruit, donde la columna resistió el asedio de los rifeños antes de pactar una rendición de entrega de armas a cambio de respetar la vida de los soldados españoles, en su mayoría de reemplazo, sin mayor instrucción que la milicia obligatoria.

"Pero no sirvió de mucho el sacrificio de los Cazadores de Alcántara porque no se respetó el pacto y el 9 de agosto los soldados fueron masacrados en Monte Arruit", y sus cadáveres, horriblemente mutilados y devorados por carroñeras, no pudieron ser recogidos hasta noviembre siguiente cuando España recuperó la posición de Monte Arruit.

La Guerra del Rif, en el norte del entonces Protectorado Español de Marruecos, con las derrotas y sangrías del Desastre de Annual a finales de julio y principios de agosto, "marcaron el rumbo de la política española" con la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), la deposición de Alfonso XIII y el advenimiento de la II República (1931-1936), ha añadido Molero.

En el caso del Ejército, se produjo una escisión entre "africanistas y peninsulares" que propició, entre otras causas, la rebelión militar y el golpe de Estado de 1936, ha precsado.

El general Fernando Barrón, director de Enseñanza del Ejército de Tierra, ha presidido el homenaje castrense celebrado en la Academia de Caballería, que del 24 de septiembre al 24 de octubre acogerá la exposición Centenario de la Gesta del Regimiento de Alcántara, con armamento, fotos, documentos, enseres personales, objetos, cartas, indumentaria, planos, infografías y audiovisuales.

Recorrerá, en sucesivas etapas, las unidades de Caballerías acuarteladas en Cáceres, Melilla, Zaragoza, Ronda, Ceuta, Valencia y Córdoba, ha explicado su comisario, el coronel Ernesto Novales, secretario del arma de Caballería. EFE

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