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Las embajadoras de Colombia, Irlanda y Marruecos en España han coincidido este viernes en que aún falta un cambio cultural en la sociedad para que las mujeres ocupen más papeles de liderazgo en el mundo, y no sólo las leyes que cada Estado saca adelante.

Las embajadoras en España de Colombia, Carolina Barco; de Irlanda, Sile Maguire, y de Marruecos, Karima Benyaich, han participado este viernes en una conversación en Segovia como parte de la programación de la 15ª edición del Hay Festival que estos días se celebra en la ciudad.

En el Aula Magna del campus segoviano de la IE University, uno de los espacios que acoge las actividades de este festival de ideas, se han reunido las tres diplomáticas para repasar sus trayectorias, que han estado marcadas por los desafíos propios de abrirse paso al liderazgo en un mundo tradicionalmente dominado por hombres.

A este respecto ha intervenido la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, que es la primera mujer que desempeña este cargo y que anteriormente lo había ostentado en Portugal, y ha señalado que su país ha experimentado grandes cambios hacia la igualdad en los últimos años con la llegada al poder del rey Mohamed VI.

En concreto, se ha referido al Código de la Familia, que en 2004 permitió a las mujeres pasar de ser menores de edad a corresponsables en la familia o el Código de Nacionalidad, que las dio el derecho de trasmitir su nacionalidad a sus hijos si se casaban con un extranjero.

Sin embargo, la diplomática ha reconocido que "queda mucho camino por recorrer" y para ello, no sólo hacen falta leyes: "Las leyes cambian, pero culturalmente se necesita un recorrido", ha expresado.

Para Benyaich, en este sentido ha sido "indispensable" para Marruecos el sistema de cuotas, gracias al cual se ha conseguido que el parlamento marroquí haya pasado de tener dos diputadas en el año 2002 a 81 en la actualidad.

Sobre la importancia del sistema de cuotas ha coincidido la embajadora de Colombia en España, Carolina Barco, quien ha argumentado que, a pesar de que en puestos ejecutivos la mujer está ganando cada vez más representación, en su país, los cargos nombrados por elección popular son muy bajos.

Ha ejemplificado que en Colombia, el 17 % de los congresistas son mujeres, al igual que el 21 % de los senadores, el 12 % de alcaldes y el 9 % de los gobernadores.

"No es que las mujeres necesiten las cuotas, pero así se les abre el espacio para que pueda participar de los cambios culturales que hacen falta para, por ejemplo, su papel no se limite al de cuidadora en el hogar", ha argumentado la que también fue ministra de Relaciones Exteriores de Colombia entre 2002 y 2006.

Acerca de la repercusión del factor cultural en el arduo camino de las mujeres hacia cargos de liderazgo, Barco ha relatado su experiencia cuando llegó como embajadora a Estados Unidos en 2006.

Entonces, sintió un gran rechazo por parte de la opinión pública, que se escandalizó de ver que "habían mandado una mujer a Estados Unidos", donde se tenía asumido que las relaciones diplomáticas se gestaban en los "boys clubs" fumando y bebiendo whisky.

"Ese no era mi fuerte", ha bromeado la diplomática, quien a continuación ha explicado que sustituyó esta práctica con más de 1.600 visitas a congresistas en cuatro años.

Karima Benyaich se ha remitido también a una anécdota profesional que vivió cuando lideró el comité de la candidatura de Marruecos como sede del mundial de fútbol en 2006 y todo el mundo se quedó muy sorprendido, e incluso la confundían con una "pequeña asistente".

Una experiencia parecida vivió la embajadora de Irlanda desde 2017, Sile Maguire, cuando trabajó como "diplomática junior" hace veinte años en el proceso de paz en Irlanda del Norte: "En ese momento, no me parecía raro que todos los diplomáticos, jefes de equipo y directores fueran hombres", ha señalado.

Ella misma ha vivido la evolución que su entorno ha experimentado, ya que ahora, según ha señalado, en equipos similares que trabajan cuestiones actuales como la pandemia o el Brexit, muchas de las líderes de los equipos son mujeres.

Ha relatado que esto ha ayudado a cambiar el modelo de actividad, en el que antes estaba culturalmente instaurado que era mejor quedarse hasta muy tarde en el lugar de trabajo y ahora, se potencia más la conciliación con el hogar para ambos sexos. EFE

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