EFEBurgos

Los peritos forenses que han declarado en la vista oral seguida contra un hombre acusado de dar una paliza a su expareja, que falleció horas después por los golpes, han concluido que el acusado es “imputable”.

Aunque han confirmado que consumía droga de manera habitual, los peritos no han apreciado indicios de que pudiera tener anulada su voluntad cuando se produjo la brutal paliza.

El director del Instituto de Medicina Legal de Burgos, Amador Martínez Tejedor, ha recordado que vieron al acusado en prisión el 23 de mayo de 2018, menos de un mes después del crimen, y no tenía sentimiento de culpa, aunque decía que no recordaba nada y que solo sabía de lo ocurrido el 29 de abril lo que le habían contado.

Los análisis de cabello que le practicaron permitieron concluir que el hombre consumía de manera habitual cocaína, anfetamina y cannabis, pero no se ha podido establecer si estaba bajo sus efectos la madrugada de la agresión.

De hecho, los peritos han considerado que el consumo habitual hace que se genere una tolerancia, por lo que se requieren dosis mayores de lo normal para perder el control.

A preguntas del abogado defensor sobre la razón por la que no se practicó al acusado un análisis de tóxicos tras su detención, los forenses han explicado que su abogado de entonces no lo solicitó y hubiera sido poco útil porque transcurrieron siete horas desde la agresión a la detención y sería imposible saber si pudo consumir drogas antes o después de que se produjera.

En la cuarta sesión de la vista oral con jurado popular que se sigue en la Audiencia provincial de Burgos han declarado también otros peritos que han explicado que la víctima tenía restos de semen en la zona genital, identificado genéticamente con el acusado, por lo que debió mantener relaciones sexuales con él como mucho algunos días antes de la agresión.

El procesado, que declaró que no eran pareja desde finales de 2017, y tenía una orden de alejamiento que le prohibía estar con la víctima.

Mañana declararán en el juicio los peritos que practicaron la autopsia a la mujer, cuyo cadáver presentaba múltiples lesiones, entre ellas algunas consideradas “potencialmente letales” en la cabeza y el abdomen.

La Fiscal pide para el acusado una condena de 22 años de cárcel por asesinato -aprecia alevosía-, dos años por maltrato habitual por violencia de género y un año por quebrantamiento de medida cautelar, ya que el hombre tenía una orden de alejamiento de la víctima, que le había denunciado en ocasiones anteriores por malos tratos.

La Acusación Particular, que representa a la familia de la víctima, y la Popular, personada en nombre de la Junta de Castilla y León, elevan a 25 años la pena por asesinato y mantienen la misma petición que la Fiscalía por los otros dos delitos.

Por su parte, el letrado defensor ha pedido su libre absolución por considerar que fue una agresión con lesiones pero sin ánimo de matar a la víctima, y, en el caso de que se considere a su patrocinado culpable, se le debería aplicar la eximente de actuar con su voluntad anulada por el consumo de drogas, ya que había consumido cocaína, anfetaminas y alcohol cuando se produjeron los hechos, en la madrugada del 29 de abril de 2018. EFE