EFEValladolid

Las altas temperaturas que se prevén en Castilla y León, acompañadas de viento y tormentas secas han llevado a la Consejería de Fomento y Medio Ambiente a declarar la alarma por incendios mañana y el viernes, que se reduce a alerta el 1 de agosto, con prohibición de algunos trabajos agrícolas.

Según ha informado la Consejería de Fomento y Medio Ambiente en un comunicado de prensa, esas altas temperaturas, con un incremento del viento, probabilidad de tormentas con poca precipitación y alta inestabilidad atmosférica "incrementan la probabilidad de ignición y la velocidad de propagación por viento de los incendios que se inicien, en especial en las horas centrales del día y primeras horas de la tarde".

Por ello, se establecen medidas preventivas y se prohíbe realizar trabajos en el monte y franja de 400 metros con maquinaria que pueda generar deflagración, chispas o descargas eléctricas, como son, entre otras, cosechadores y empacadoras.

La Consejería ha recordado que se prevé que este jueves, 30 de julio, haya viento de componente sur mantenido, de 15 a 35 kilómetros por hora, que será especialmente intenso y desecante en algunos momentos en el centro y noreste de la meseta, y rolará a suroeste el viernes y oeste el sábado, disminuyendo paulatinamente su velocidad.

Mañana se espera tormenta generalizada con escasa probabilidad de precipitación que puede complicar la situación debido a los rayos que caigan.

Todo ello se suma a las condiciones de altas temperaturas y baja humedad relativa de estos días y se acompaña de una alta inestabilidad atmosférica, que pueden derivar en un gran incendio forestal de difícil extinción.

La Consejería ha añadido que además, "este año por el gran desarrollo de la vegetación herbácea, ya totalmente agostada, estas situaciones se pueden complicar, lo que obliga a estar alerta en las comarcas que siguen realizándose la cosecha del cereal y el empacado de paja, labores que se prohíben los días 30 y 31 de julio en el monte y en la franja periférica de 400 metros".

Ello ha llevado a declarar la situación de alarma meteorológica los días 30 y 31 de julio y de alerta, el 1 de agosto, en unos días en los que se solicita a la población que extreme aún más las precauciones y avise inmediatamente a través del 112 de la existencia de posibles incendios forestales.

Se prohiben los trabajos con maquinaria que puede generar chispas o deflagraciones en monte y franja de 400 metros, como son, entre otras, cosechadoras y empacadoras.

El 1 de agosto se reduce levemente el riesgo, pasando a una situación de alerta, donde la anterior prohibición solo tendría efecto si se superan los 30ºC y vientos de más de 30 kilómetros por hora simultáneamente.

El uso de motosierras sí está permitido siempre que se cuente con medios de extinción adecuados en el lugar donde se trabaje (mochila, batefuegos o similar) y sus lugares de mantenimiento, si son en monte, se mantengan limpios de vegetación en un radio de al menos dos metros y con medios de extinción.

Los campamentos juveniles podrán seguir con su funcionamiento habitual extremando la vigilancia y las medidas preventivas, teniendo especial prudencia en el uso de los generadores, motores y las cocinas de campamento.

También se alerta a las empresas e instituciones que realizan trabajos y actividades al aire libre, fuera de la zona forestal, para que extremen la precaución, suspendiendo los trabajos con maquinaria no urgentes por la posibilidad de que originen fuegos que se extiendan al terreno forestal.EFe