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El biólogo Raúl de Tapia es un enamorado del paisaje que desde Salamanca trabaja entre dos ámbitos como científico: en la recuperación de los terrenos yermos que dejan las empresas dedicadas a la extracción y como "degustador de paisajes", según sus palabras, transmitiendo las experiencias poéticas que le proporcionan.

De Tapia trabaja en ello desde 2000, año de creación de la Fundación Tormes EB de Salamanca, de la que es director de proyectos paisajísticos, en la recuperación de los paisajes desvitalizados por las graveras y canteras, para devolverles las condiciones ecológicas necesarias que reactiven su entorno natural.

Pero su estrecha relación con los paisajes le ha llevado a utilizar el término de botanófilo con el que además ejerce como escritor poético, y cuyos trabajos publica a través de la Red Internacional de Escritores por la Tierra (RIET).

En el mismo año de creación de la Fundación Tormes - EB, De Tapia y su equipo acometieron el primer trabajo de restauración de los terrenos dejados por una gravera, que "transformamos en un humedal y, posteriormente, en el Centro de Iniciativas Ambientales".

"La gravera pertenecía al que hoy es presidente de la Fundación Francisco Espinosa, que se puso en contacto con nosotros para donar sus terrenos y, desarrollar la re-naturalización de dicho espacio, que hoy pertenece a Red Natura 2000", ha explicado.

A raíz de esa experiencia, dos grandes multinacionales, Heidelberg Hispania y Silbeco, también pusieron en manos de la Fundación sus terrenos.

"Ambas empresas, que tienen bastante recorrido en España y están a la cabeza a nivel mundial en el sector de las graveras y las canteras, se pusieron en contacto con nosotros para contar con nuestro asesoramiento a través de técnicos especializados en biodiversidad y restauración, con el fin de devolver los terrenos utilizados en el mejor estado posible", ha relatado.

En la actualidad, la Fundación trabaja en diez comunidades autónomas, con catorce empresas que pertenecen a estos dos grandes grupos multinacionales, "que son muy fuertes, tienen bastante movimiento a nivel internacional y eso les permite invertir en Planes de Gestión de la Biodiversidad y de restauración pioneros".

Gracias al conocimiento y la labor recogida, ha añadido, "estamos apoyando la convocatoria de los Premios Nacionales de la Federación de Áridos de Desarrollo Sostenible en Graveras y Canteras 2018, que luego se eleva a categoría de Internacionales, promovidos por la ANEFA, Asociación Nacional de Fabricantes de Áridos".

Según Raúl de Tapia "la intervención en esos terrenos para recuperarlos es fruto de una demanda social", por lo que "dependemos de los recursos que se extraen de ellos para la construcción de hospitales, autovías, universidades, viviendas o colegios".

Con este fin, la ley minera es la que marca el ámbito jurídico de explotación y restauración de estos terrenos "para que se adapten a las necesidades del siglo XXI y sean más compatibles con el entorno".

La composición literaria surgida a raíz de su trabajo es un "privilegio" que Raúl de Tapia vuelca en la Red Internacional de Escritores de la Tierra (RIET), "porque todos queremos compartir la pasión por la Tierra y además crear un compromiso a nivel internacional".

La definición de 'degustador de paisajes', con la que él mismo se identifica, "es una expresión que procede de Miguel de Unamuno, quien decía que la degustación de un paisaje es uno de los mayores placeres de la naturaleza".

Para De Tapia, en la actualidad, en lugar de degustadores de paisajes lo que hay son "muchos consumidores de paisajes".

Ahora los paisajes quedan atrapados en el instante de una foto "y, encima, para poder observarlos hemos construido una carretera o hemos asfaltado una pista forestal. Hemos hecho accesible algo que ni siquiera se degusta, se consume", ha concluido. EFE