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En poco más de tres años las productoras de cerveza artesanal se han cuadruplicado en la provincia de Segovia, pasando de dos a ocho, y es que a pesar de ser una tierra con una arraigada tradición vitivinícola, la cerveza más pura se está convirtiendo en el reclamo de hosteleros y productores.

Los hermanos Mateo y Adrián Sanz han creado la fábrica San Frutos, que en menos de tres años ha logrado posicionarse como una de las más potentes de Castilla y León, un ejemplo, según han explicado en una entrevista con la Agencia Efe, de que "es un mercado por explorar y en el que todavía no existe la competencia".

Mateo ha confirmado que los artesanos de este producto tienen "todo el mercado para crecer" y que si hay alguien a quien le puedan estar robando un mínimo porcentaje de terreno es a las grandes cerveceras que producen en cantidades industriales".

Y es que, en su opinión, los hosteleros se están dando cuenta de que "todos tienen las mismas cervezas y que son de muy baja calidad, por lo que el que se quiere diferenciar, igual que tiene unos vinos buenos tiene que apostar por cervezas de calidad y diferentes.", ha asegurado.

Octavo Arte en Segovia, San Frutos en Hontoria, Goose en La Granja de San Ildefondo, Alea Jacta en Carbonero el Mayor, Veer en Sebúlcor, HanselbieR en Nieva, Bernuy en Bernuy de Porreros y Baixer en Tizneros, son las ocho "microcerveceras" que han llegado a Segovia desde finales de 2008 y lo han hecho para quedarse.

Los ingredientes empleados y los aromas marcan la diferencia de estos zumos artesanales y es que las grandes empresas "intentan abaratar costes, hacer cerveza muy barata y vender mucha cantidad, mientras que los pequeños buscamos la calidad y el sabor", ha subrayado Mateo.

Por su parte, Adrián ha recordado que en San Frutos se rigen por la ley de pureza alemana, que dice que la cerveza solo puede llevar malta, lúpulo, levadura y agua, "la variedad que menos, tiene tres tipos de malta y cuatro de lúpulo y mientras los caldos industriales rondan el 17 por ciento de malta la San Frutos contiene el cien por cien", ha recalcado.

Además, ha lamentado que no ocurra con la cerveza lo mismo que en el mundo vitivinícola, donde "nadie concibe que se pueda llamar vino a algo que tiene un treinta por ciento de uva y que el resto sean azúcares procedentes de otras fuentes".

La cercanía con la gente, la transparencia en los procesos de producción o el hecho de no someter los caldos alcohólicos a ningún tipo de pasteurización para alargar su vida útil, también contribuyen a dar valor al producto final, pero a su vez hacen que sea entre ochenta céntimos y un euro más caro el botellín que las marcas tradicionales.

"Las grandes empresas invierten nueve céntimos en producir un litro de cerveza, mientras que los procesos, ingredientes y nivel de produción de las microcerveceras implica precios que superan los noventa céntimos el litro", ha insistido Mateo.

En países como EEUU la cerveza artesana alcanza cotas de mercado del quince por ciento, en Italia supone un dos por ciento, mientras que en España a penas llega al 0,1 del total de la cerveza que se fabrica, logrando los primeros puestos marcas como Mahou-San Miguel, Heineken y Damm ya que superan los 31 millones de litros al año.

San Frutos lleva incrementando su producción un 50 por ciento cada año desde que puso en marcha las instalaciones a finales de 2013 y este año sus propietarios esperan alcanzar los 80.000 litros.

No obstante, sus expectativas van más allá y se han mostrado confiados en que reconocimientos como los sellos Tierra de Sabor, Alimento de Segovia y Cerveza Artesana les permitan incrementar sus exportaciones, que hasta el momento han sido "testimoniales" a Rumanía y Finlandia, a países como el gran gigante chino. EFE