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La ministra para la Transición Ecológica Teresa Ribera ha ensalzado hoy la figura del escritor vallisoletano Miguel Delibes, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, como visionario de la relevancia de la conciencia ambiental, hace ya décadas, convencido de "la necesidad de vivir dentro de los límites ambientales".

¿Desconocemos acaso que un aparato supersónico que se desplaza de París a Nueva York consume durante las seis horas de vuelo una cantidad de oxígeno aproximada a la que durante el mismo tiempo necesitarían 25.000 personas para respirar? A la humanidad ya no le sobra el oxígeno".

Esas preguntas se las planteaba ya Miguel Delibes en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua en 1975, el mismo año en el que el investigador Wallace Broecker acuñaba por primera vez el término "cambio climático" en un artículo científico en el que alertaba de los efectos de la emisión de gases de efecto invernadero en la temperatura del planeta, recuerda la ministra.

"¿No sabemos que el aire, el agua y la tierra contaminadas envuelven un riesgo inmediato para la vida?, alertaba asimismo el escritor Delibes en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua en el que advertía además del éxodo rural como un fenómeno universal irremediable.

“Hoy nadie quiere parar en los pueblos, porque los pueblos son el símbolo de la estrechez, el abandono y la miseria”, manifestaba ya entonces el escritor a modo de auténtico “alegato emocional y social”, pero también de “la emergencia climática”, según la ministra.

Las reflexiones de Delibes son de una persona “sabia” que decía cosas que desde hace mucho tiempo forman parte de la agenda ambiental, pero que “ha costado mucho que lo hagan con el protagonismo que se merecen”, asegura Ribera.

Delibes, sin duda uno de los escritores españoles más importantes del siglo XX, fue además un ser humano capaz de vincular literatura, emociones, visibilidad del mundo rural y necesidades de las personas, así como de reflejar la importancia de la convivencia entre hombre y tierra.

“Un amor por lo rural, por la naturaleza que impregna muchas de sus obras y escritos, que leídos hoy, nos dejan ver a un hombre convencido de la necesidad de vivir dentro de los límites ambientales y, por tanto, una persona adelantada a su tiempo, preclara y comprometida”, asegura la ministra.

No solamente retrataba la riqueza de la biodiversidad del interior de España, sino que vislumbraba “con claridad la nueva realidad demográfica que ya empezaba a dibujarse en nuestro país y que incrementa la diferencia entre lo rural y lo urbano, entre las oportunidades de unos españoles frente a las de otros. Algo que sabemos que tenemos que corregir”.

En su muerte en 2010, “todos nos sentimos conmocionados”, lamenta Ribera. Hasta ese día el escritor ocupó "el sillón e minúscula" de la Real Academia de la Lengua. Una letra "e" también de ecología, rama en la que ha destacado su hijo Miguel Delibes de Castro, “un digno sucesor de la conciencia ambiental y compromiso de progreso de su padre”, según la titular para la Transición Ecológica.

“Mi más sincero homenaje, reconocimiento a un hombre sobresaliente, a una persona comprometida con su tiempo, con sus conciudadanos, con la naturaleza, que supo entender los grandes desafíos a los que hoy seguimos teniendo que hacer frente y que nos marcan una agenda de transformación profunda, de recuperación, de oportunidades para todos (…)”. EFE