EFEValència

El presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), Cristóbal Aguado, ha manifestado que las grandes cadenas de distribución no pueden ser "un mercado caníbal, depredador", donde el fuerte se come al débil y "lo destruye".

Aguado ha criticado, en una entrevista a la Agencia EFE, que la concentración de la distribución es tan grande que ha adquirido un peso monopolístico y muchos agricultores sufren su "acción depredadora" de abuso de fuerza.

Por su lado, la administración es "incapaz" de entender que esa forma de actuar "la permite el mismo gobierno" al no adoptar ninguna medida para "definir" el mercado, ha opinado Aguado.

"Por unos céntimos estamos asfixiando al agricultor", ha denunciado el presidente de AVA, que se pregunta si "de verdad el consumidor no puede pagar 3 o 4 céntimos más por la fruta".

Las ventas a pérdidas de algunas cadenas de distribución ha llevado a organizaciones agrarias como AVA a presentar denuncias ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), pero es una cuestión que se repite continuamente y que constituye una de las reclamaciones del sector agrario.

En un repaso de los asuntos pendientes con motivo del 40 aniversario de AVA, su presidente apela a una ley española y de ámbito europeo que coordine la relación entre los diferentes eslabones de la cadena alimentaria.

Aguado pone de manifiesto que el campo valenciano necesita modernizarse y tomar ejemplo de otras comunidades e incluso de las grandes explotaciones que existen en la Comunitat para llevar a cabo un cambio estructural dirigido a la competitividad de las explotaciones y el relevo generacional.

"Aquí se ha dormido mucha gente en los laureles y no se ha adaptado a los tiempos", reconoce, aunque también se ha fallado en la política autonómica con planes de reestructuración de cada nuevo conseller de Agricultura que han quedado en papel mojado y con unos políticos que no han sabido defender los intereses ante el Gobierno central.

Ha apostado por un plan definitivo de modernización de la agricultura y de sus estructuras que pare el avance del abandono de tierras -más de 160.000 hectáreas abandonadas- e impulse el relevo generacional -la media de edad de los agricultores valencianos se sitúa en 62 años-.

Para revertir esa situación hace falta hacer atractiva la actividad agraria incrementando su rentabilidad, y para ello Aguado señala que solo hay una manera de impedir el abandono de tierras: precios justos y modernización de las estructuras agrarias.

El presidente de AVA apuesta por soluciones imaginativas a falta de disponibilidad presupuestaria en el Consell: primar las compraventas de tierras para incrementar la superficie agrícola, negociar préstamos subvencionados, o rebajas e incentivos fiscales.

Son "pequeñas cosas" que no requieren demasiado presupuesto pero que constituyen una inversión para generar más empleo y mayor productividad a los agricultores.

También apuesta por la importancia de la innovación y los centros científicos y por la transferencia tecnológica inteligente.

"La agricultura valenciana puede llegar lejos pero hay que adecuar sus condiciones a los nuevos tiempos con ayuda de los gobiernos y de Bruselas, a través de unos fondos que se utilicen de forma más objetiva", reclama Aguado, que pide "no demonizar" a los agricultores sino ayudarles por su condición añadida de "cuidadores del paisaje".

Sobre los cuarenta años de existencia de la Asociación Valenciana de Agricultores, ha destacado que la celebración es un motivo de satisfacción cuando tantas entidades y empresas han desaparecido, y además porque la entidad es autosuficiente y tiene viabilidad económica, lo que le da garantías para desarrollar su labor de reivindicación "de forma neutral y objetiva".